No lo olvides poeta
En cualquier sitio y época
en que hagas o en que sufras la Historia
siempre estará acechándote algún poema peligroso
Heberto Padilla – poeta cubano
Por ordeno y mando nos determinan las lecturas adecuadas,
el camino correcto para la economía y la vida,
el único Partido a ultranza.
Imponen la complicidad y el aplauso
para sus consignas anacrónicas,
su retórica altisonante y solitaria de última hora.
Exigen aprobación.
Se apropian de los héroes y los mártires
(quieren convencernos de que ellos y solo ellos
saben interpretar lo que quisieron, concluir
la obra por la cual dieron la vida),
pobres mártires, que ya no pueden decir tampoco
ni esta boca fue mía.
José Yanes – Poeta cubano

Jos’e Yanes publicó un libro de poesía en un tiempo en que “todavía se podía decir en Cuba que en la poesía lo mismo cabía la palabra carajo que corazón, sin que un mojigato te saliera al paso”
El autor de Poesía Engavetada es José Yanes.
José Yanes nació en la Habana en 1944. Es graduado de la Escuela de Periodismo de la Universidad de La Habana. Ha publicado en diversas revistas y periódicos nacionales e internacionales. Fue Mención de Honor del Concurso Nacional de Literatura Julián del Casal de 1966 con su libro Permiso para Hablar, publicado en l968 por la Colección Cuadernos Unión de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Durante su vida trabajó en diversas publicaciones nacionales tales como La Gaceta de Cuba, de la UNEAC, el periódico Trabajadores y en la estación radial Radio Rebelde, entre otros. Fue vinculado al caso Padilla, y logró salir de Cuba en l998. Actualmente reside en Hawaii.
Los ganadores del concurso son:
Primero: Teresa Dovalpage
Segundo: Caridad Feliciano
Tercero: Montse Ordóñez
Cuarto: Jorge Delgado
El caso Padilla
Cualquiera que sepa algo de historia de Cuba en los últimos cincuenta años conoce lo que se llamó “el caso Padilla”, que marcó el inicio del divorcio entre la intelectualidad occidental y el gobierno de Cuba.
El libro Fuera de juego de Heberto Padilla, poeta de trayectoria revolucionaria iconoclasta y continuas boutades, fue considerado de inmediato “contrarrevolucionario” por la cúspide del poder. A pesar de las presiones que ejercieron sobre el jurado, el libro ganó el premio concedido por la Unión de Escritores y Artistas Cubanos. Pero el proceso de hostigamiento al poeta y su obra derivo un par de años más tarde en su encarcelamiento en 1971.
Decenas de intelectuales firmaron una carta en la que se demandaban explicaciones al gobierno cubano por tan inopinada acción. Entre ellos estaban: Simone de Beauvoir, Jean Paul Sartre, José María Castellet, Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez, Alberto Moravia, Marguerite Duras, Jaime Gil de Biedma, Pier Paolo Passolini, Alain Resnais, Juan Rulfo, Octavio Paz, Anne Philipe, y un largo etcétera.
¿Cuán peligroso puede ser un poeta?
El prólogo que la UNEAC impuso a Fuera del juego revela de forma trasparente la lógica perversa de la censura impuesta, en nombre de la revolución y la patria, a cualquier obra artística o intelectual: “Nuestra convicción revolucionaria”, se dice en dicho prólogo, “nos permite señalar que esa poesía y ese teatro sirven a nuestros enemigos, y sus autores son los artistas que ellos necesitan para alimentar su caballo de Troya a la hora en que el imperialismo se decida a poner en práctica su política de agresión bélica frontal contra Cuba”.
El caso Padilla no fue un caso aislado
Los defensores de la “Revolución Cubana” (da risas y llanto que aquel engendro se pretenda seguir definiendo como tal después de medio siglo) justifican esos hechos como “errores pasados” o “casos aislados”, pero el “caso Padilla” no es un hecho aislado y mucho menos pasado.
Otros artistas y escritores sufrieron iguales y peores procesos, incluyendo cárcel por varios años y el dictamen adicional en la sentencia de “que su obra sea quemada por el fuego” como en tiempos de la Inquisición o la Alemania nazi. Todavía hoy otros viven marginados por la política oficial.
Contemporáneo con Heberto Padilla es José Yanés, joven poeta en aquel entonces y que luego de publicar un poemario (Permiso para hablar) escribió por más de veinte años para su gaveta.
Yanes, durante los días del “juicio a Padilla”, espantado rompió sus poemas:
Hubo una vez que rompí todos mis poemas, ya lo dije,
y los lancé al viento de la tarde.
La angustia más feroz, la ansiedad más asesina
la incertidumbre más tenaz
y la paranoia más negra y cuerda jamás vista
volaron inermes
se perdieron aullando en todas direcciones.
La angustia existencial lo hace cuestionar su mérito como poeta:
Quizás solo se trata simplemente de que no soy poeta
sino un iluso, un majadero
ineficaz, anodino
patético cronista de la temporalidad,
muerto literalmente de pena en vida
entre el silencio impenetrable y la necesidad de comunicación
con sus contemporáneos.
O en estos otros versos:
También podría ser que estos poemas (¿lo son?)
que expulso para no reventar, en realidad
no sean más que los ripios sin patriotismo,
sin talento, de un chapucero, resentido, obsesionado,
que rezuma hiel por la frustración consciente
de no ser todo lo grande que se cree.
Quizás.
Pero Yanes no cedió a la mediocridad. Prefirió no publicar y buscar el sustento escribiendo cifras y datos en la sección de finanzas del periódico Trabajadores. Decidió no publicar si no podía escribir lo que quería decir. En una ocasión estuvo a punto de hacer la concesión. Le permitirían publicar un ramillete de mediocres rimas con las que debía auto humillarse.
Debo confesar honestamente que iban a publicarme
otro libro de poemas.
Eran unos versos diabólicos que me suicidaban,
en los que yo no escribí lo que quería decir,
sino lo que estaba más o menos seguro
que deseaban que escribiera
o algo así
pero que, al mismo tiempo,
nadie me había pedido que escribiera.
En fin, la autocensura
o la censura perfecta
ese abismo en el que la soledad y el sistema
te despeñan prodigiosamente.
Al borde mismo de la imprenta
al parecer como quien se salva
corrí de nuevo, esta vez de propio intento,
hacia el limbo amargo de la marginación
o de la automarginación
con la que terminan, por último, culpándote.
Eriginal Books se siente más que complacida por contribuir al renacimiento de este poeta muerto en vida con la publicación de Poesía Engavetada, una colección de 65 poemas inéditos, escritos entre 1970 y 1993 en La Habana.











Se ha hablado de los daños de la Revolución a la famila cubana, a la economía. Se conoce de los abusos de poder y la violencia del gobierno pero son menos conocidos los traumas existenciales por los que han pasado tantos cubanos que se han visto obligados a negar de si mismos, de la famila o de algún amigo. Un “desafecto”, “disidente”, “contrarrevolucionario”, se convertía -y se convierte- en un apestado, un muerto viviente, en un no-persona.
Lo más grave de un regimen totalitario es la perdida total de la autonomía.
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