Nativo digitalFue hace algo más de un año en el Instituto Tecnológico de Monterrey, en una conferencia acerca de la Web 2.0 a la que amablemente me invitó Octavio Islas, donde oí por primera vez de la diferencia entre nativos e inmigrantes digitales.

El conferencista –no recuerdo su nombre y perdí las notas-  se refería como inmigrantes digitales a todos aquellos que habíamos nacido antes de la existencia de Internet y definía como nativos a los que nacieron después o muy poco antes de la venida al mundo de la red de redes. Me pareció ingenioso y útil el concepto. Yo soy una migrante que tiene que estudiarse cuidadosamente cada instrucción para instalar un programa y no conozco todos los atajos para hacer cualquier cosa de modo más rápido. Isabella, mi sobrina de cinco años todavía no sabe leer, pero navega por YouTube –solo me pide que le deletree Madagascar o HipHop-, hace búsquedas en Google –otra vez solicitándome que le diga las letras de Wild Animals– y maneja el Ipod mejor que yo. Es una nativa. Se pasea con soltura entre los botones de cualquier aparato electrónico y es una experta con el control remoto.

Al leer ayer un artículo de James B. Stewart publicado en The Wall Street Journal (Clearance Sale: Barnes & Noble Didn’t Evolve Enough), recordé nuevamente el concepto de los inmigrantes y los nativos digitales. Esta vez aplicado, no a personas, sino a los negocios. Stewart dice refiriéndose a refiriéndose a la actual crisis que atraviesa Barnes & Noble: B&N necesitaba destruir su modelo comercial para prevalecer.

Acciones Barnes & NobleB&N es un negocio tradicional de librerías devenido en inmigrante digital. Amazon es un negocio nativo digital. Surgió como una librería online que se expendió a otros productos. B&N sólo se planteó “expandir” sus ventas agregando como opción las ventas por Internet, nunca se cuestionó si su modelo editorial y de distribución con sus cadenas de librerías alguna vez quedarían obsoleto con las nuevas tecnologías.

B & N no comprendió la magnitud del reto. Apenas dio algunos pasos timoratos para adaptar un modelo editorial que estaba condenado a extinguirse como los dinosaurios con el cambio de hábitat empresarial. Producir versiones digitales de sus libros y facilitar la adquisición on line de publicaciones –sean impresas o electrónicas- no llega a constituir un nuevo paradigma de su negocio que responda a la nueva realidad creada por la era de la información.

B&N había eliminado a las pequeñas librerías que no pudieron competir con el gigante.  Ahora es  B&N el que está en venta. Sus acciones cotizaron $12 dólares el pasado mes de julio. ¿Sobrevivirá? Veremos. Por lo pronto sus prioridades están concentradas en el NOOK (lector digital o ereader) que, por ahora, quedó catalogado en un modesto cuarto lugar entre los diez mejores lectores electrónicos .