Mercedita Valdes y Guillermo BarretoOtra viñeta de un personaje real en la novela En la isla de los pregones es la referida a Barreto.

Guillermo Barreto, el famoso percusionista cubano, compartía un apartamento con su esposa, Mercedita Valdés, en el mismo edificio donde yo vivía, en el Naroca de El Vedado. En la novela aparece fusionado con otro personaje real, Borrego, el único economista, que siendo Ministro de la Industria Azucarera,  le dijo a Fidel que la zafra de los 10 millones era un solemne disparate.

Sin embargo, a pesar de esa licencia novelística  —alterar la profesión de un personaje—, la muerte de Barreto ocurrió tal como la narré en la novela, a veces la realidad es más rica que la ficción.

Barreto vivía en el edificio de María. El hombre poseía una refinada e inusual cortesía. Siempre daba los buenos días o las buenas tardes. No tuteaba a vecino alguno, ni nunca se le oyó levantar la voz, chismorrear o pronunciar alguna palabra soez. Su pasión era mantener en óptimas condiciones su Chevrolet del 56. A pesar de los años, el auto resplandecía sin ninguna avería, incluso mantenía casi todas las piezas originales. ¡Hasta el aire acondicionado todavía funcionaba!

María logró atrapar la atención de los oyentes que intrigados no tenían idea de qué tenía que ver Barreto con la psiquiatría. Cuando los robos comenzaron a hacerse más frecuentes en el garaje del edificio, Barreto temió por la niña de sus ojos. El sótano donde estaba el automóvil permanecía a oscuras porque las bombillas se fueron fundiendo una a una y no las reemplazaban. Sonrió radiante cuando consiguió una de 100 watts, y la colocó él mismo en el techo del garaje, directamente sobre su Chevrolet. Pero el encargado del edificio lo regañó con inquina, argumentando que la lamparilla consumía mucha electricidad y tenía que quitarla. Era obligación de todos ahorrar al máximo en esos tiempos tan difíciles de la Revolución. Fue la única vez que Barreto reventó en una muestra pública de cólera contenida. No gritó ni ofendió. Desenroscó la bombilla y la estrelló con fuerza contra el suelo. Tras una pausa, María concluyó su historia: Barreto murió esa misma noche de un ataque cardiaco.

—Murió de un berrinche —comentó Salvador con sorna.

Guillermo Barreto

Guillermo Barreto, el famoso percusionista cubano

Todo grupo social desarrolla un habla popular con una semántica específica a partir de sus propias experiencias. En mi familia cada vez que alguien se vuela, léase pierde los estribos, es inevitable el colofón:

—Acuérdate del bombillo de Barreto.