Uva de Aragon

Uva de Aragón y su hermana Lucia. Varadero 1948

 

Memoria del Silencio

Portada libro

He oído más de una vez a un cubano preguntar: ¿cómo habría sido mi vida si me hubiese ido?, y también en el otro sentido ¿cómo habría sido de haberme quedado? Uva de Aragón lanza una respuesta a través de la metáfora de dos hermanas gemelas, tan parecidas que a veces hasta la madre no sabe diferenciarlas, una “se queda” y la otra “se va”.  Las vidas de Menchu y Lauri quedaron tronchadas por la separación física y la intolerancia política.

Hay quebrantos de ambos lados.  Viven vidas incompletas.

La hermana que “se fue” recuerda, a lo largo de la novela, a Varadero con añoranza, como paraje paradisiaco perdido:

¡Y qué azules las aguas de Varadero! Cómo nos gustaba recoger caracoles y hacer castillos en la arena… Nunca he visto una arena tan fina. Como la de Pilar… ¡Cómo llorábamos con ese poema de Martí! Sobre todo la parte en que el aya de la francesa se quitaba los espejuelos.

De pronto sentí una tristeza tan grande que el dolor se hizo físico. Quise llamar a Cuba, pero desde el hotel era muy difícil.

Más tarde, con sorpresa, descubre  que los cubanos que se “quedaron” tampoco pueden hospedarse en la playa celestial. “Es que yo no puedo ir a los mismos hoteles”, dice Menchu.

Cristóbal Díaz, en su comentario sobre Memoria del Silencio opina: “Mi lectura de la novela es que las gemelas son en realidad la misma autora, que en la vida real tiene una hermana (aunque no gemela) y lo que ha hecho es dividirse o proyectarse, qué hubiera sido de ella de haberse quedado en Cuba, y qué fue realmente de ella, saliendo de Cuba”.

De  ahí surgió la idea de la cubierta de la novela.

Y como cierre de este post, un divertimento. Miren este video de Varadero de los años 30.

Comienzo de la temporada de playa, 1930

Comienzo de la temporada de playa, 1930

Comienzo de la temporada de playa en Varadero from Memoria de Cuba on Vimeo.