La novela Memoria del Silencio de Uva de Aragón en el No. 1 de las novelas en español de Kindle Store

Memoria del Silencio aparece como la número 1 de la lista de novelas en Kindle Store, la tienda de libros electrónicos (eBooks) de Amazon.

 Hace ya una semana la novela Memoria del Silencio de Uva de Aragón se ha mantenido en el segundo lugar de las novelas en español publicadas como libro electrónico en Amazon. El número 1 era para Miguel de Cervantes, pero desde ayer ,domingo 26 de septiembre, desplazó a Novelas Ejemplares de Cervantes y ocupó el primer lugar.

 Amazon hace estas actualizaciones a cada hora, por lo que Eriginal Books ha estado monitoreando estas listas en varios momentos del día. Los bestsellers de New York Times se renuevan una vez por semana, pero estamos en la era de la información, todo se acelera y se vuelve inmediato. «En tiempo real» como define la periodista española Elena Rubio a la comunicación de hoy en día.

 Memoria del Silencio narra la separación de dos hermanas gemelas –una vive en Cuba y la otra en Estados Unidos- simbolizando la separación de la familia cubana. El drama de uno y otro lado se refleja en esta novela que cuenta una historia de manera dinámica y directa, con varios hilos narrativos.

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A pesar de lo feliz que me sentía al lado de Robertico, de lo hermosas que eran nuestras noches de amor, extrañaba mucho a mi familia, a mis amigos, todo lo que había dejado atrás. Las primeras Navidades no habían sido tan malas, pues estábamos convencidos de que muy pronto regresaríamos a Cuba. Ahora se acercaban las segundas y yo sentía una gran tristeza que trataba inútilmente de disimular. Una tarde encontré en un closet de la casa una vieja edición de Little Women, uno de las primeras novelas que Menchu y yo habíamos leído. Comencé a releerla, y me invadió tal congoja, que salí de la casa casi corriendo. Quería evitar que me vieran así. En mi confusión, cometí la imprudencia de cruzar por el medio de la calle sin mirar si venía alguien. Un pequeño camión dio un frenazo. El chofer sacó medio cuerpo por la ventanilla, y me gritó furioso:

Cuban, go home!

Hubiera querido decirle que no había nada que deseara más en el mundo, pero ya él se alejaba a toda prisa mientras yo, sentada en el contén, lloraba sin consuelo. Creo que en ese momento preciso cobré conciencia de que sin quererlo me había convertido en una refugiada, una exiliada. Me fui de Cuba recién casada con la idea de que regresaría pronto y que podría empezar a estudiar en la Universidad, como siempre había soñado. Pero mi suegro tiene razón. Castro está acabando con el país. Los arrestos y fusilamientos horrorizan. Y con el respaldo de los cubanos que gritan pidiendo paredón. Y del mundo entero que los aplaude. Ya han nacionalizado varias industrias. El padre de María Aurora, que era cliente de mi suegro, se ha muerto de un infarto cuando defendía su fábrica de fósforos.