Las redes sociales están cambiando la forma en que nos comunicamos

“Expertos afirman que la humanidad en su conjunto acaba de alcanzar el gran total de 1 Zettabyte (ZB) de almacenamiento digital. Eso quiere decir que hemos producido 1.125.899.906.842.624 de esos disquetes de antaño”,  este es el tipo de dato que se puede encontrar en el blog  ¿Un mundo Feliz?

David Cuen, el el autor de ¿Un Mundo Feliz?, uno de los blogs de BBC Mundo que versa “sobre tecnología y esta vida digital que nos tocó vivir” . No sólo datos curiosos se pueden encontrar en sus artículos. Hay también reflexiones de la influencia y temores que experimentamos ante los cambios tecnológicos. 

De ahí reproduzco la siguiente entrada: Raro hoy, normal mañana.

Hace 30 años años la tecnología era una palabra misteriosa. Sólo usada por especialistas y muy lejana de la realidad de la vida diaria.

Hace tres décadas el mundo vivía una guerra fría que amenazaba con desatar un conflicto nuclear que podría acabar con la humanidad.

Nada de lo que hoy se lee en los titulares existía o se tomaba en serio.

¿Enviar mensajes instantáneos a través de algo invisible? ¿hacer llamadas telefónicas caminando al aire libre? ¿leer libros sin papel?

Entonces ¿por qué los cambios actuales, sobre todo en el mundo tecnológico nos causan tanto resquemor?

Las redes sociales son uno de los mejores ejemplos.

Su llegada y exponencial uso están alterando todos los días la forma en la que que comunicamos. Compartimos fotos abiertamente cuando antes nos avergonzábamos si nuestra mamá enseñaba el álbum familiar en público.

Jaron Lanier es un experto en computación, músico, artista visual y filósofo que popularizó el concepto "realidad virtual" en los años ochenta

Decimos, leemos y compartimos información -a través del correo electrónico o de Twitter- todos los días con extraños cuando antes lo hacíamos sólo en un círculo cerrado.

Incluso algunos usan redes de geolocalización para compartir dónde se encuentran cuando antes era imposible revelar nuestra ubicación en forma instantánea.

Es normal que todos esos cambios generen recelo. Es normal que ante tanta avalancha digital nos volvamos celosos de nuestra privacidad. Pero es bastante probable que en unos años todo lo que hoy nos preocupa sea normal.

Servicios como Foursquare o Gowalla, por ejemplo, hubieran sido maravillosos cuando iba a la universidad y quería saber dónde estaban mis amigos. No había celulares y reunirnos todos requería una metódica planeación.

La inseguridad no era un problema tan acentuado, por lo que gritar a los cuatro vientos dónde estábamos no habría sido tan mala idea.

Hoy muchos universitarios lo usan de esa manera y para ellos el problema de la privacidad parece ser secundario. ¿Entonces por qué nos angustia a nosotros?

Probablemente porque somos animales de costumbres y los cambios nos ponen en alerta. Quizá porque entre una guerra fría y la revolución tecnológica la paranoia se haya impuesto. O tal vez porque somos increíblemente sensatos.

Es probable que nos resistamos a que empresas e individuos usen esa información para acercarse a nosotros.

Pero no hay que olvidar que hace 30 años el mundo comenzó a cambiar y a muchos nos sorprendió en la infancia. Hoy el mundo está cambiando de nuevo justo cuando comenzábamos a acostumbrarnos a su nueva órbita.

Y quizá el cambio no es malo. Y tal vez en 30 años miremos hacia atrás y nos dibuje una sonrisa el recordar lo que nos daba miedo en ese lejano otoño del 2010.

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Cifras y Datos

En un periodo de 24 horas en YouTube -que existe desde 2005- se suben más de 200.000 videos

Los usuarios de Facebook suben a la red social tres mil millones de fotos, lo que equivale a más de 1.000 fotos por segundo.

Un iPod de 10 GB puede almacenar cinco películas de dos horas.

Un Petabyte (PB) almacenaría todos los libros y grabaciones digitales que se encuentran en la Biblioteca del Congreso, la más grande del mundo

Una computadora personal con un disco duro de 1 Terabyte (1 TB) puede alojar unas 250 películas.

Un Petabyte (PB) almacenaría todos los libros y grabaciones digitales que se encuentran en la Biblioteca del Congreso, la más grande del mundo.

En Estados Unidos el 93% de adolescentes entre 12 y 17 años tiene acceso a internet.

Según la Unión Internacional de Telecomunicaciones en 2010 habrá cinco mil millones de teléfonos celulares en el mundo, muchos de ellos navegan ya por la red.

La agencia eMarketer cree que para el 2011 la publicidad en las búsquedas en teléfonos celulares alcanzarán más del 15% del mercado publicitario.

Las ventas de teléfonos inteligentes, además, superarían los 200 millones de aparatos en 2010.

Los productos de Apple tienen a su disposición más de 220.000 apps, Android más de 60.000. (Las apps, esos pequeños programas que se descargan en teléfonos inteligentes y tabletas)

Las apps se han descargado cerca de 7.000 millones de veces. Se espera que para el 2020 existan más de 20 millones de estos productos en el mercado, representando una competencia importante para la web.

La edad promedio de un jugador de videojuegos es 37 años; para ese entonces llevan un promedio de 13 años jugando.

Cuatro de cada diez jugadores de videojuegos son mujeres y, al menos en Estados Unidos, el 70% de los hogares, disfruta de los videojuegos.

Pac-Man cumplió 30 años hace unos días. Pac-Man logró el objetivo que su creador se propuso hace tres décadas: lograr que mujeres y niños también disfrutaran de los videojuegos.

En el año 2009, Yahoo Mail tenía más de 106 millones de usuarios, seguido por Hotmail (más de 47 millones) y Gmail (más de 36 millones) en un cercano tercer lugar.

En Estados Unidos, Facebook desplazó a Google como el sitio más visitado.

Según Insites Consulting, América Latina es el líder en lo que a penetración de las redes sociales se refiere. De acuerdo con sus estadísticas, el 95% de los usuarios de internet latinoamericanos tiene una cuenta en al menos una red social.