Amaos los unos a los otros, poesía erótica

Cuando estaba discutiendo con Santiago Martin cuál de sus libros iba publicar en Eriginal Books me propuso su colección de poemas Amaos los unos a los otros. ¡Dios, va a ser difícil! pensé, porque desafortunadamente hoy se lee poca poesía. 

Yo por ejemplo me considero una lectora inagotable; sin embargo, desde que salí de Cuba –hace más de 11 años- no había vuelto a leer poesía. Guardaba en mi librero algunos de mis favoritos: Machado, Lorca, Benedetti, León Felipe, Neruda, Dulce María Loinaz; pero todos empolvados. ¡Gracias Santiago por ayudarme a redescubrir la magia de un poema!

Amaos los unos a los otros es una colección de poemas –que aunque su autor los definió como eróticos- yo simplemente los llamó poemas de amor. El amor de Santiago a otro hombre, y tal vez por eso son tan intensos y abiertos.

Y para aquellos que nunca han intentado leer un poema pueden seguir los consejos de Fermín Serrano de cómo leer poesía.

Para mí la poesía es algo personal y se parece mucho con ir a un museo a ver cuadros. Hay dos formas de ver cuadros: ir viendo uno a uno, de forma rápida para obtener la pincelada de todo el museo (lo que hacen muchos turistas al ir una ciudad) o bien ir con la intención de ver un ala del museo o unos cuadros muy concretos. Lo primero es lo que suelen hacer los habituados a leer solo prosa: leen rápido los poemas y esperan “pillar” un argumento. Lo segundo es lo que hacen los lectores de poemas.

Así leer un poema es como ver un cuadro. Hay que pararse, verlo desde una distancia, luego ver los detalles, saborearlo y olerlo. Así, igual que un cuadro hay que verlo, un poema hay que oírlo (p.e. en voz alta), ver la rima y el ritmo.

Yo siempre me paro en un poema un ratito. Intento ver que quiere transmitir el autor y me imagino lo que quiere transmitirme con las palabras que ha escogido. Así si p.e. dice que “el horizonte es una línea de fuego” intento ponerme en perspectiva con esas palabras…. me las imagino… y así es como si estuviera viendo un cuadro.
Por supuesto, hay poesía fácil de leer y otra difícil. Igual que hace poesía con rima y sin rima, con longitudes de verso determinadas o libres… Lo mismo pasa con la música, la escultura o la arquitectura. Hay obras de arte fácil de verlas y otras más difíciles. Es una cuestión de investigar y leer, y al final uno da con sus poetas favoritos.