El difunto Fidel

El difunto Fidel de Teresa Dovalpage

La escritora Teresa Dovalpage es una de esas personas que irradia energía positiva. La conocí anoche en la presentación de su libro El Difunto Fidel. Ya habíamos hablado por teléfono hace apenas unos días y desde entonces pude apreciar su magnífico sentido del humor, pero hasta que no se conoce en “carne y hueso” a “La Te”, como le dicen sus amigos, no se puede valorar su espíritu travieso.
A esta autora le gusta correr bromas, o como dijo la poeta Ena Columbié “hacer pequeñas trampas” porque en una obra que incita a la risa mediante situaciones cómicas, como en El Difunto Fidel, retrata de una manera muy seria a un Miami multicultural y multirracial. Otro timo burlesco es el nombre de la obra: El difunto Fidel, que a todos –o al menos a todos los cubanos- haría suponer que se trata de aquel otro “Fidel” que se apellida Castro.
Esta novela, ganadora del V Premio Rincón de la Victoria, se publicó por la Editorial Iduna. La novela narra la historia de un difunto que, a través de una médium, revela a sus dos mujeres más queridas (su esposa y su amante) las experiencias vividas desde que se marchó de Cuba.
Algo imprevisto en la presentación de anoche es que “La Te” compartió su tiempo en que presentara las posibilidades que tienen las publicaciones electrónicas. Yo, que estaba todavía con los horarios trastocados por el regreso de Madrid el día anterior, no sé si fui muy coherente. Pero quiero agradecer públicamente la posibilidad que me brindó.
Para finalizar un breve fragmento de la presentación de Ena Columbié y de Teresa Dovalpage describiendo una tienda botánica de Miami. Fue mi primera prueba con la cámara de bolsillo Vado y no estoy muy feliz con los resultados, así que disculpen las deficiencias de la imagen, pero no quería dejar que compartieran el ambiente amigable y casi familiar que tuvo esta presentación en el estudio de fotografía Delio, en la Coral Way de Miami.

Una botánica en Miami