ebook vs libro impreso

¿Ebook vs. libro impreso?

El debate acerca de los libros electrónicos sigue a la palestra. Están los defensores de los libros impresos que no consideran al libro electrónico como libro. En Facebook hay un grupo de discusión en el que participo. En ese foro, están –como les he bautizado- “los románticos del libro”, un ejemplo es Carmen Cosgaya Abadía, de Santarder, quien dice:

Soy de las que disfruta con el libro tradicional, el diseño, el tacto, el olor, la sensación de tenerlo entre las manos… para mí es como un ritual. Lo comparo un poco con el café: me gusta preparar la cafetera, poner el agua, su dosis de café, el aroma que desprende y luego… sentarme a leer un libro con mi café calentuco. Será por eso que asocio las dos cosas; en ambos casos saboreo tanto el aspecto externo que lo rodea como el placer de llevar a cabo la actividad en sí.

Aunque Carmen afirma que hará una prueba porque piensa comprar un e-book en estas navidades. Supongo que quiere decir un e-reader, que por cierto, andan todavía bien caros en España.

Por otro lado están los defensores de los libros electrónicos, a quienes llamo “los futuristas”, como Raúl Cruz Icaza, quien desde Argentina opina:

La verdad, siempre se olvida que el libro es por lo que tiene adentro. O sea lo que está escrito. Porque todos sabemos que no todos los libros porque tiene páginas y letras, merecen leerse. Por eso cada uno elige. Pero creo que lo que no hay que olvidar nunca es: lo que quiere comunicarnos el autor con el tema del libro. No importa el formato.

Las palabras de Raúl Cruz Icaza me hacen recordar cuando Gabriel García Márquez visitó la entonces Unión Soviética y se encontró que su libro Cien Años de Soledad era leído como manuscrito. Los soviéticos no habían publicado esa joya de la literatura latinoamericana por no catalogar dentro de los términos del  “realismo socialista”. Pero alguien la había traducido al ruso en una libreta de notas y luego de leerlo la pasó a sus amigos, y esos amigos volvían a hacer otras copias que a su vez compartían con otros amigos. ¿Acaso esos manuscritos no eran libros? ¿Acaso esos lectores no disfrutaron con la magia de los Buendía?

Escribe alguien que ha vivido en cuatro países y lo que más me dolía cuando tenía que irme-además de dejar amigos atrás- era perder mi biblioteca, ¡imposible cargar con ella! Hace un año fue la última mudada, vendí  muebles, cuadros y souvenirs para poder cargar con 20 cajas de libros, y aún así deje más de la mitad que repartí entre amigos,  el resto los doné a Salvation Army.

Los que crecimos entre libros siempre tendremos libros impresos,  incluso mi sobrina, que está aprendiendo a leer ahora, también leerá libros impresos. Pero también tendremos libros electrónicos que no son más que libros en otro formato.

El sobra conocido escritor Umberto Eco y, otro no tanto, Jean-Claude Carrière en su reciente ensayo  Nadie acabará con los libros, dan por sentado que el libro tal como lo conocemos no desaparecerá pero comparten  el criterio de algo que ya nadie duda,  que el libro estará presente también en otros formatos con la llegada de las nuevas tecnologías.

Siempre hacemos resistencia a los cambios, es algo natural. Pero los libros electrónicos tienen muchas ventajas sobre los libros impresos. Menciono en esta ocasión una sola: la accesibilidad.

Quisiera leer La fauna Humana de Alfredo Iriarte, publicado recientemente en Colombia. ¡No puedo! Busqué en Amazon, en Barnes & Noble, en Alibris y en la Casa del Libro, y no lo encontré. Si estuviera publicado como ebook con un clic en mi kindle ahora mismo estuviera leyéndolo. La fauna humana está dentro de los bestsellers en Colombia ¿Estaría también como bestseller en más países de estar publicado como ebook? Por supuesto que sí.

(Si te interesa conocer más sobre este tema  lee: Ebooks vs. Libros impresos).