Bill Henderson

Kurt Vonnegut, uno de los maestros de Bill Henderson en Iowa, solía decir: "No puedo enseñarte a ser un gran escritor, pero puedo ahorrarte tiempo."

El siguiente artículo fue escrito por Bill Henderson, de WriteaBetterNovel.net. Bill estudió con Nelson Algren y Kurt Vonnegut en el Taller de Escritores de Iowa. Su novela “Yo maté a Hemingway” (Picador) fue un New York Times Notable Book of the Year en 1993. Henderson es un profesor veterano, que enseñó escritura de ficción en dos programas universitarios de escritura creativa. Vive en Chapel Hill, con su esposa Carol Henderson, y es un entrenador de escritores de ficción en Internet a través de su sitio WriteaBetterNovel.net.

ANTES DE LLEGAR A LOS 5 CONSEJOS … una suerte de testamento:

En algún lugar a lo largo del camino de la vida, me uní a la Iglesia de 80/20. No es que yo siempre haya sido devoto de este principio, no. Pero como la mayoría de los conversos, estoy más enamorado de mi creencia que si hubiera nacido creyendo en ella. En la Iglesia de 80/20 creemos que los asuntos de rutina deberían exigir sólo el 20% de su tiempo para que pueda dedicar un total de 80% a los grandes. Si usted va a tomar una tarea difícil, y Dios sabe que la escritura de ficción, especialmente la novela está a la altura de las faenas más duras, no se obsesione con el 20 por ciento. Ese porcentaje puede llevarse a cabo de forma rápida y con relativa facilidad: salve su 80% para el desarrollo de los personajes y la trama.

Estos 5 consejos son acerca del 20 por ciento. Es posible que usted requiera traer nuevas ideas a su proceso de escritura, así que si usted tiene que parar y reflexionar acerca de cualquiera de ellos, créanme, es algo que debería haber hecho de todos modos.

1. Reemplace las palabras que dicen con palabras que muestran.
Todos usamos las palabras que “dicen” cuando estamos produciendo borradores. Solemos escribir, “Bill vio que los locales estaban deshabitados”, y seguimos a otra idea. Trabajo 1: mirar atrás e identificar esos lugares, “informar”, como si fuera un informe de la policía al lector. El lector tiene que ver, sentir y comprender la importancia del momento. “Bill miró adentro a través del ventanal roto. La sala estaba vacía de muebles. En el viejo piso de linóleo había varias manchas y roturas que habrían estado usualmente ocultas bajo la alfombra. El triciclo de un niño yacía en una esquina. Bill se sentó pesadamente sobre unos ladrillos apilados por alguien con la esperanza de arreglar el descuidado jardín. Nadie vive allí ya. Nadie. Ella se había ido”. Sí, aumentó la cantidad de palabras. Siete palabras se convirtieron en 68. Pero si es un momento importante, el equipaje extra vale la pena. Muchas veces, usted puede juzgar que tanta descripción puede frenar el ritmo, por lo que puede desear utilizar un resumen. Aún así, vaya por algo que muestre: “Bill vio la puerta del frigorífico abierta colgando de una bisagra. Si había estado allí ya se había ido”. Recuerde siempre: como un escritor de ficción, su propósito no es informar, sino dramatizar.

2. Reduzca la interpretación. Que la acción hable por sí misma.
Todos lo hacemos. “La madre entró en la habitación mostrando el enojo más grande que había visto en mi vida. Pobre mujer, lo que debe estar pasando al ver su casa invadida por dos grupos de niños supuestamente crecidos con sus cónyuges e hijos que se resistía a reconocer como sus propios nietos. Debe haber querido renegar de ellos en ese mismo momento”. ¿Qué tiene de malo? El narrador ha intercedido a especular acerca de lo que la madre debe estar sintiendo en este momento. Como lector voy a la ficción por el drama, no por la interpretación. Quiero ver y oír, y sobre la base de lo que el autor ha elegido MOSTRARME, entenderlo o interpretarlo a mi manera.

3. Reemplace las construcciones verbales pasivas con verbos activos.
¿Qué es la voz pasiva? Es una forma de transmitir la información de que una acción se realizó sin decir quien lo realiza. “La mesa estaba puesta. La medida provisional se hizo permanente”. ¿Quién realmente hizo esas cosas? No sabemos porque la voz pasiva ha puesto una nube de imprecisión en torno a la acción, ha tamizado el impacto de la acción. ¿Suena esto como una manera prometedora de acción de escritura en vivo? Volver atrás, cambia la voz pasiva a activa: Si usted ve: “Estábamos en la mesa al mediodía y una gran comida estaba servida. Jane nunca olvidó cuan generoso fue el vino servido”. Faltan imágenes a la construcción anterior. Es mejor: “Estábamos en la mesa al mediodía. Un gran festín con lonjas interminables de pavo, relleno y camote que la Madre cocinó sin demasiado esfuerzo, como si fuera parte de su rutina.”

4. Identificar y eliminar o “traducir ” los clichés.
Todos hemos utilizado los clichés alguna vez. ¿Por qué? Porque son muy útiles. Todos los clichés alguna vez fueron brillantemente originales, el problema es que porque eran muy buenos, fueron utilizados una y otra vez y otra vez hasta que llegaron a ser no tan originales “¿Por qué me molestaría en imaginar que ESTE atardecer en ESTA historia tiene un significado especial cuando hay tantos clichés de puesta del sol que pueden funcionar? ¿Por qué molestarme? Debido a que ya no funcionan. Son como los huevos fríos en un plato. No importa lo bueno que estaban al servirlos, nadie quiere comerlos ahora. Eliminar los clichés es un reto eterno para todos los escritores. Es más complicado por el hecho de que ciertos géneros —sobre todo romance y acción—parecen ignorar este principio, incluso alientan el uso de clichés. (Si quieres una prueba, echa un vistazo a Romance Writer’s Phrase Book. )

5. Sea específico. Reemplace el lenguaje “informativo” con narrativa llena de imágenes específicas y significativas.
Si quiero saber qué pasó hoy voy al periódico o un sitio de noticias en Internet. Si quiero tener la experiencia de SENTIR lo que pasó voy a la ficción. “Los científicos de la Clínica Mayo anunciaron en una conferencia de prensa que han clonado a una familia completa de seres humanos”. Ese es el lenguaje informativo y es más que suficiente para satisfacer mi necesidad de saber. “El Dr. Borsov, la eminencia gris de la Clínica de Mayo, se mantenía de pie, aturdido y tembloroso ante una multitud de jóvenes manifestantes visiblemente enojados.”Señoras y caballeros —comenzó y vaciló. Un tomate pasó cerca de la cabeza. Otro reventó en su mejilla—. ¡Dios mío, ¿qué hemos hecho? —pensó con un pánico repentino”. Eso es ficción.

Una vez más, estos consejos no son una ciencia exacta. Pero es increíble cómo muchos novelistas, incluso novelistas de experiencia, han olvidado, o nunca interiorizado realmente, estos cinco sencillos pasos que, en conjunto eliminarán el 80% de los “problemas” de su trabajo como escritor.

Hasta aquí el artículo de Henderson. Ahora un ejemplo práctico con el comienzo de la novela El Difunto Fidel, de la experimentada escritora cubana, Teresa Dovalpage

El difunto Fidel será publicado como libro electrónico por Eriginal Books en este mes.

La médium escribiente
Las botánicas miamenses venden fe y esperanza. Y hasta caridad, si es lo que el cliente necesita y tiene con qué pagarla. El aire de estas tiendas huele a incienso, a agua de Florida, a rosas y a veces a tabaco y a ron. Cuando ponen música, casi siempre es un toque de tambor o un bolero meloso.
Las olas de Yemayá es una de las botánicas más reputadas de toda la ciudad. Queda en pleno corazón de la Calle Ocho y su dueña responde al sonoro y rimbombante nombre de Encarnación Raynier de los Rosales. La susodicha es médium escribiente, oyente y vidente, según reza su tarjeta de visita, muy bien impresa en cartulina mate. Debajo del logo (una bola de cristal rodeada de estrellas) está el lema, el slogan publicitario que no puede faltarle a ningún negocio que se respete: “el cliente pone la fe; los santos ponen la solución.”
Encarnación ha decorado el establecimiento a fin de lograr un efecto de Disneylandia espiritual. Un cuadro de La Mano Poderosa cuelga de la pared junto a un grabado a todo color del Ojo de Dios. En los anaqueles negrean azabaches y platean crucifijos made in China junto a estatuas de yeso que representan bien o mal a las vírgenes de la Caridad, de Regla, de Fátima, de Guadalupe, del Carmen y hasta de Medjugorje. Hay perfumes astrales, herraduras de cobre, piedras de cuarzo y de imán, espejos de Feng Shui, Budas plásticos, gatos chinos de la suerte y calderos de Santería. En un librero coexisten Biblias, volúmenes de astrología y de Tarot, novenas y estampas de cuanto santo aparece en el Santoral, además de algunos apócrifos como un tal San Carajulián. También se ofertan gitanas y negritas a muy buen precio ––muñequitas de plástico, mal pensados.