Frank Dimas

Frank Dimas, poeta y narrador cubano

Frank Dimas. Poeta, narrador, crítico y ensayista cubano, nacido en Marcane (1966) en la provincia de Holguin. Casi toda su vida vivió en Santiago de Cuba. Ganador de varios premios y menciones en certámenes provinciales y nacionales en Cuba, entre ellos, mención en el Concurso Nacional Regino Botti (1996); Premio en el género de Décima del Encuentro Nacional de Talleres Literarios (1997); Premio de la ciudad de Santiago de Cuba en el género poesía (1999) y (2004).Recibió en esta misma modalidad el primer premio en el Encuentro de las Siete Villas, Baracoa 2000, y en el 2001 en el Concurso Nacional Espuela de Plata. Ganador en el género de ensayo en el Concurso Nacional Arrecife 2003.Obtuvo además el primer accésit en el Premio Nacional José María Heredia (2006).

Los poemas del cuerpo

La cubierta de Los poemas del cuerpo está basada en una excelente fotografía del artista alemán Manuel Tennert

Tiene publicados los libros de poesía Bajo Mundo (2001), Rosa Insular (2002), El Vuelo de los Buitres (2002) y Vivir la Isla (2006). Ha sido además fundador y promotor de talleres literarios en Santiago de Cuba, en donde se desempeñó además como profesor adjunto de la Universidad de Oriente, en las asignaturas de Literatura Cubana y Redacción y Estilo. Es especialista en narratología, lo cual le ha permitido hasta la actualidad desarrollar una interesante labor pedagógica en la enseñanza de las técnicas para narrar cuentos y novelas. Asimismo ha instrumentado una serie de métodos y procedimientos para le escritura del verso en cualquiera de sus formas.

Eriginal Books publicó su libro Los poemas del cuerpo.

Desde los críticos hasta  los poetas han tratado de precisar qué es poesía  ¿cuál es tu definición?

Como ya sabemos que la poesía es indefinible, me pones en el riesgo de divagar. Sin embargo, casi todo el mundo coincide en un término: “lo bello del lenguaje” para referirse solamente a imágenes, ritmo, color, pero con ese enfoque no se tiene en cuenta otros aspectos que, sin contener estos atributos del lenguaje, pueden lograr un impacto en los lectores de poesía. La ironía, la reticencia, la dubitación o la paradoja, son recursos que en los buenos poetas no necesitan del atavío de las palabras para llegar a la gente.

Creo que poesía es todo lo que el lenguaje aporta al espíritu. Ello depende de la capacidad del que escribe para apropiarse de los elementos que la realidad le ofrece. La poesía puede ser bella en sí misma, pero también en la manera en que nos hace asumir nuestro entorno. La buena poesía no sugiere porque sugiere, la sugerencia debe implicar una nueva manera ser, de involucrarse, o al menos, de revalorizar o de entender mejor nuestro rol en la sociedad.

 Tu último libro de poesía –Los poemas del cuerpo- puede clasificarse como poesía erótica. ¿Cuál es la diferencia entre erotismo y pornografía?

Este tema es complejo, pero en literatura, los escritores y el público más exigente, establecen más  o menos ciertos parámetros.

En términos generales, se asume que las escenas de sexo demasiado reales, si no nutren, si no fortalecen las historias en las que están enmarcadas, o dicho de otra manera, si no son sugestivas en el plano de la acción dramática y/o de los sentimientos, se consideran pornográficas. Hay  escritores que tratando de romper tabúes, terminan por afianzarlos, usan  pasajes abiertamente eróticos en sus obras,  que no pasan de ser rellenos para atraer lectores.   Creo  que en literatura el carácter del sexo debe estar condicionado a lo que exige una determinada trama. Por  otro lado te digo que no  me gusta el término sexo explícito, parece un paliativo, un consenso que más bien hace interminable y confusa, la vieja discusión entre lo que es y no es erótico, y por lo tanto, muy pronto, a lo que es pornográfico, le llamarán sexo explícito.

 El erotismo interioriza, interpreta, tiene la capacidad de subvertir aquello que resulta demasiado escuálido. Las escenas de sexo de Las Edades de Lulú, son una salida existencial de la niña adolescente, y  además, un constante experimento, una idealización. Lo evidente, lo carnal, en esta novela, tiene la cualidad de ser erótico.

Háblame de tus libros preferidos y tus autores.

Las mil y una Noche, La Biblia, el Quijote, Borges, Eliot, Vallejo. Como un neófito que quiere ser escritor, todavía sigo bebiendo de los narradores de la escuela rusa del XlX.  A Vargas Llosa me lo sigo leyendo como el mismo interés de mis años juveniles.

Bueno, ya que has hablado de Vargas Llosa, ¿cuáles consideras tú son sus mayores logros para la literatura universal?

Con Vargas Llosa se aprende a escribir, y no lo digo por Cartas a un Joven Novelista, libro que deben consultar todos los que quieran emprender la ardua labor de escribir novelas;  lo digo por su propia obra de ficción, en donde están presentes casi todas las técnicas narrativas, que el gran escritor usa  siempre con una maestría exquisita. No conozco todavía la mala novela de Vargas Llosa.

 La Ciudad y los Perros,  aunque aparece publicada después de La Muerte de Artemio Cruz de Carlos Fuentes, es la novela con la que en realidad se abre la era de boom latinoamericano, por la  rápida difusión que tuvo en cuanto fue publicada en España, por la historia que nos cuenta, y que de alguna manera encierra la vida política y social de  Latinoamérica: el abuso de poder, el machismo, el fraude. Los procedimientos narrativos  que emplea Vargas Llosa en esta novela constituyen un gran aporte al arte de novelar.

 Mucho más acá escribió  La Fiesta del Chivo, que  es posiblemente la novela más grande que se haya escrito sobre el dictador.

¿Qué le aconsejas a los escritores más jóvenes? ¿Cómo crees que deben asumir la profesión de escritor?

Bueno, te propongo un decálogo de consejos para un supuesto joven escritor:

1-      En una primera etapa  debes  leer como el que tiene hambre, trata de no ser muy suspicaz, déjaselo todo a la intuición, que es por donde se comienza a andar. Eso, la intuición, te va a dar el olfato, el radar que debe tener todo escritor, como decía Hemingway.

2-      No le tengas miedo a las influencias, son necesarias. A través de ellas puedes discernir tu manera personal de ver el mundo. Quien mejor escribe es aquel que se hizo de innumerables influencias. Pero si lees más que lo que escribes, te encontrarás a ti mismo mucho más temprano que tarde; llegado ese momento, no dejarás de sorprenderte.

3-      Aun cuando ya no seas un tipo tan hambriento, y sientas que va camino a elegir las lecturas y los temas a tu gusto, es entonces que ha comenzado tu segunda etapa, tal vez la más difícil: la etapa en la que tienes que aprender a digerir. Es aquí donde mejor se  complementa la intuición con la sospecha.

4-      Aporta generosamente lo aprendido, tanto como  algún día tendrás que  recibir con humildad los agravios de la crítica, porque en la medida que se enseña, más se aprovechan los valores de la literatura en función de nuestra obra. Con este principio jamás te lanzarás a polémicas inútiles.

5-      La relectura de tus maestros es fundamental, pues sin ser todavía un escritor plenamente maduro,  ya tendrás  al menos la capacidad para asimilarlos de manera más clara, y hasta de convertir sus obras en  modelo de trabajo. Esto te obligará a depurar, y por supuesto,  tu olfato  será  mucho más agudo.

6-      Evita el lugar común, las frases hechas, pero si se presentan  espontáneamente  asúmelos; después del descanso  que toda obra merece,  revisa y verás lo que el calor del tiempo hace.

7-      Publicar. Si quieres publicar tienes que ser exigente contigo mismo. Así le ahorrarás tiempo a tus amigos, y mucho más a tus enemigos.

8-      La opinión de un verdadero amigo es siempre útil; si te critica con recelo, piensa que al menos,  se está poniendo a tu altura. El detractor suele ser obsesivo, pero cuidado, se guarda la última carta para cuando sea demasiado tarde, o sea, para cuando tu libro se convierta en un hecho editorial.  Por eso, no tomes al pie de la letra el concepto que reza: “los detractores son los que mejor ayudan”.

9-      Hay una tercera etapa en que  no serás tan intuitivo pero sí más desconfiado. La sabiduría te será suficiente como para comprender, que el conocimiento es infinito y te sobrevivirá, que hasta algunos  libros que no quisiste leer, también te sobrevivirán. Esta es para todo escritor, y lo será para ti, una etapa donde la plenitud literaria, es el verdugo que nos empuja a eso que podríamos llamar, el despiadado amor de los lectores. No te dejes tentar si ya no puedes igualar o superar el éxito, no dejes que un mal libro también te sobreviva.

10-   Por último te digo que tus maestros son tus dioses. Pero  son los únicos dioses que se pueden matar. Mátalos y entiérralos como ellos se merecen. Si  viniste al mundo para ser escritor, no  creas que será tan fácil, aunque te duela, tienes que aprender a ser sepulturero.