Hace algún tiempo que deseo tener un blog personal. Una bitácora donde pueda escribir sobre alegrías y tristezas ajenas y propias, experiencias triviales y saberes prestados. Un listín de viñetas de todo lo que no tenga que ver directamente con los libros. ¿O sí?

Hoy he deciddo empezar PERSONAL en el blog de Eriginal Books, en una sección independiente. El resorte ha sido un poema y la muerte de una querida amiga.

Martha Padron

Martha Padron en su cumpleaños 60 en México

Si mal no recuerdo, fue el ingeniero Bellido de Luna
quien nos presentó en el Hotel Atlántico de Santa María,
para que navegáramos juntos, cada quien a su modo,
“los mares procelosos del socialismo real”;
yo con mis baldosas de ferrocemento,
y tú como arquitecta de sueños
del Pre Manolito Aguiar.
Y así el destino mezcló nuestras quimeras,
para que construyéramos la excepción de la regla:
aquel primer consultorio familiar
que Fidel visitó de madrugada;
dos guarderías,
y un centro escolar especial en Marianao,
que parecía un hotel de lo bien ambientado.
Nisia Agüero abrió para nosotros las puertas del Fondo,
pintura al fresco en mano,
para que por el frente conquistáramos
su hermosa Casona de la Plaza Vieja,
con esa hija nuestra que “inventamos”
mientras esperábamos en vano por expertos.
También Marlene y Juan Antonio se sumaron
para que nuestra utopía no se sintiera sola,
y juntos los cuatro fabricamos
una “Invitación a la esperanza”,
el Grupo ARAR,
y,
como triste conclusión de lo intentado,
cuatro boletos de avión hacia lo inesperado;
¡ay, pobre e ilusa Martha!,
¡Fidel no era tu amigo!,
aunque tardaste bastante en aceptarlo.
Querétaro, esa ciudad preciosa que se mece en el tiempo,
nos envió a Esteban Galván,
su emisario mejor recomendado,
y San Lázaro y Santiago Apóstol
también lo acompañaron.
Ya en México,
nuestro caminos se alejaron,
pero el cariño siguió intacto,
aun cuando Miami se convirtiera ahora en mi blanco,
desde donde cada año trataba de convencerte para el cambio,
pero tú allá te dedicaste a dejar de vivir
para garantizar un futuro
-ese edificio construido con materiales tan inciertos,
que no puede planear ni el mejor arquitecto-
sin tanto sobresalto -y sin asaltos-.
Querida Martha,
ojalá que de verdad existan los ángeles,
y que te hayas reunido con tus amados padres,
para que no quede solo un montón de ceniza
de la que fue una vez una mujer
con tanto empaque…,
y también tanto coraje.
                                       Baltasar Santiago Martín
                                             Miami, 5 de marzo del 2012
Nota:
Anoche  durante una cena con Abel y Baltasar, éste  me dió el poema y la triste noticia.