Mercedes Pinto Maldonado, una de las escritoras de la generación kindle, autora de una de las mejores novelas históricas publicadas en Amazon España: Josué el errante

Soy mi palabra” es el título del blog de Mercedes Pinto porque ella manifiesta su filosofía de la vida a través de sus personajes y expresa su opinión  en el intercambio con otros escritores con una franqueza que raya en el candor de un niño.

Mercedes Pinto Maldonado, una de las escritoras de la generación Kindle, ha despegado su carrera como autora con una de las mejores novelas históricas publicadas en Amazon España: “Josué el errante.   Y más recientemente, “Maldita”, otra de sus novelas está posicionándose en la categoría romántica y de ficción histórica .

Novelas de Mercedes Pinto Maldonado publicadas en Amazon: Josué el errante, Maldita y El talento de Nano

¿Cómo terminaste de estudiante de medicina en escritora?

MPM: En realidad fui escritora antes que estudiante de medicina. Creo que siempre fui escritora, estudiar esa carrera fue una decisión que tome por amor. Por aquellos años mi marido era un joven que viajaba por los pueblos de España como médico rural; pensé que, teniendo los dos la misma profesión, podríamos estar más tiempo juntos. Pero comprendí a tiempo que hay trabajos para los que es imprescindible la vocación, y abandoné mi empeño, aunque tenía buenas calificaciones. Sabes, tenemos la idea de que la labor de un médico es conseguir que una persona que entra enferma al hospital salga sana; pero hay una tarea mucho más elevada para la que debe estar preparado: aceptar que a veces lo único que está en su mano es ayudar a morir en paz; que no puede sanar. Pero para esto hay que tener una filosofía de vida de la que yo carezco, por ahora.

Cuando nos hicimos amigas en Facebook me recomendaste que empezara a leer “Josué el errante”. Sin embargo, “Maldita” está alcanzando más popularidad ¿Qué tiene de especial “Josué” para ti? ¿La consideras mejor novela que “Maldita”?

MPM: Sí, considero que “Josué el errante” es mejor novela que “Maldita”. Creo que es una historia más universal, capaz de llegar a un público más amplio, que trata temas existenciales con los que cualquier ser humano podría identificarse. Además, necesitó mucho más tiempo, tardé dos años en escribirla entre la documentación y el proceso creativo. El problema es que estuvo editada en papel durante dos años y cuando el editor y yo rescindimos el contrato, mi agente pensó que era un libro al que todavía le quedaba recorrido; que podría conseguir otra editorial. Por eso no quise darle demasiada publicidad, para no “quemarlo” demasiado; aunque cuando alguien me pide consejo sobre cuál de mis novelas podría leerse, siempre le hablo de “Josué el errante”, me siento más segura. Sin embargo, “Maldita” me está sorprendiendo. Es una novela algo más ligera, aunque la vida de la protagonista está plena de tragedias, que podría estar indicada para personas más sensibles que profundas, o eso pienso. Pero, como sabes, está teniendo mucha aceptación, los lectores me comentan, sobre todo, que es una novela que emociona.

No he leído “Maldita”, la tengo en mi lista de lectura ¿qué encanto tiene para que esté alcanzando tan buenas posiciones dentro de la categoría romántica?

MPM: Creo que es el propio personaje principal, Lucía. El lector asiste a su gestación y nacimiento, y nada más nacer ya siente ganas de protegerla de la vileza que le rodea, odia al que le hace daño, se encariña con los que le hacen la vida más fácil. Luego crecen con ella y la “ven” hecha una mujer, después de tantos avatares. La vida de “Maldita” es, de alguna manera, una versión del cuento de “La cenicienta”, pero para adultos, claro. Un denominador común en las opiniones que he recibido es que los personajes están muy conseguidos, muy vivos.

¿Cuál fue la motivación para escribir la historia de un judío como “Josué”?

MPM: La semilla que originó “Josué el errante” fue una idea que me rondaba desde hacía tiempo: quería contar una historia de amistad, también de amor, en su sentido más amplio, pero especialmente de amistad. Para ello necesitaba al menos tres personajes muy diferentes entre sí, tanto en país de origen, como en cultura o religión. Una vez que tenía dichos personajes perfilados, me di cuenta que la religión de la que más cerca me sentía era la judía, por muchos motivos, especialmente porque había leído bastante sobre ella. Esto fue lo que le dio el protagonismo a Josué en la historia.

Josué es un hombre con algunas debilidades ¿cuál ha sido la aceptación de la comunidad judía?

MPM: Hasta el momento, que yo sepa, se han leído la novela cuatro judíos más o menos practicantes y la respuesta ha sido muy positiva. Además de parecerles correcta la documentación, piensan que Josué, a pesar de sus defectos y su tormentosa vida, realmente se ajusta al carácter hebreo. Por el momento, ningún problema; aunque imagino que si fuese leída por un público más amplio, posiblemente, habría diversidad de opiniones.

Cambiaste el nombre de la novela “Josué el errante” en la versión digital. Originalmente se llamaba “La última vuelta del scaife” ¿por qué?

MPM: Principalmente porque al rescindir el contrato consideré bueno cambiar la portada y el título, para desvincularla de su pasado; pero también es cierto que algunos lectores consideraban que el título era algo confuso, ya que pocos saben lo que es un scaife. Aunque tengo que decir que cuando se leen la novela la mayoría me dice que el título original es mucho más apropiado. Pero, claro, para eso hay que saber su contenido, y el posible lector lo ignora.

“Josué el errante” es una novela muy bien documentada ¿cómo fue el proceso de investigación?

MPM: El proceso de investigación fue largo. Hubo momentos de auténtico “parón”, en los que no encontraba los datos que requería la historia. Por ejemplo, pudiera parecer una simpleza, pero encontrar un barco que hiciera la ruta que precisaba la vida de Josué y en el momento exacto que él viajaba me costó semanas. Seguramente, de haber conocido a alguien entendido en la materia hubiese sido fácil. Documentarme sobre la historia del pueblo herero también fue algo complicado, o encontrar una carta de arresto de la Gestapo. En fin, sí, tuve que estudiar durante un tiempo, incluso viajé a Berlín y visité el campo de concentración de Ravensbrück. Me hubiese encantado conocer Namibia antes de empezar la novela, pero era un viaje demasiado caro y complicado. Me estoy acordando de los problemas que tuve cuando llegó el momento de ubicar a los protagonistas en las zonas diamantíferas de África del Sudoeste… Finalmente, tuve suerte, en casa estamos suscritos a la revista National Geographic y encontré un par de ejemplares que me ayudaron mucho. Como te digo, fue un proceso tedioso, pero muy enriquecedor.

Tienes otra obra publicada de la que se habla menos “El talento de Nano”. Es una novela juvenil ¿para qué grupo de edad? ¿es más difícil promover una novela juvenil?

MPM: Creo que es una novela juvenil para niños de ocho a once años; aunque hace poco se lo leyó una señora de setenta y le encantó; la historia tiene su moraleja, tanto para los más jóvenes como para los adultos. “El talento de Nano” fue mi debut, le tengo un cariño muy especial. Pienso que Nano es un personaje diferente, es el niño antihéroe que, probablemente, ningún padre quería tener o adoptar, pero que, a pesar de sus dificultades, sale adelante y consigue sacar provecho de su peculiar carácter y físico.  Estoy convencida de que Nano daría para muchas aventuras. El personaje lo creé yo misma, con un lápiz y un papel nació Nano; no sé si sabes que los dibujos son míos. Tengo que mejorar un par de ellos, dicho sea de paso.

¿Tienes algún personaje favorito?

MPM: Sí, definitivamente, Carlos, el mejor amigo de Josué. Creo que es un tipo lleno de adorables defectos y que vive ignorando su gran virtud: su capacidad de amar todo cuanto le rodea y de disfrutarlo sin prejuicios, como un niño.

¿Cómo es el proceso de escritura?

MPM: Al principio es relativamente sencillo y común a cualquier mortal, tienes una duda para la que no encuentras contestación, elaboras una idea sobre cómo podrías dar tu particular respuesta y a partir de ahí ya no puedes parar. Es entonces cuando empieza a cavilar el escritor, no el ser humano que se dedica a otros menesteres. Creo que nuestra necesidad de ordenar ideas para contarlas, a nuestra manera, claro, es lo que nos lleva a escribir. El novelista, además, necesita expresarlas en forma de cuento, es una manera de distanciarse de esa idea que le persigue y ser a la vez observador y parte de la historia. Después aparecen los personajes en tu mente. Al principio son un esbozo, pero, poco a poco, se van dibujando con más claridad: los ves caminar, hablar, descubres su pasado, sus sueños… Parecerá mentira, pero suele ocurrir que el escritor es el primer sorprendido ante sus propias letras. Así que, podríamos resumir el proceso en: idea, desarrollo básico del argumento (con la investigación que precise), creación de los personajes y escritura. Después, naturalmente, viene la corrección.

¿Y la promoción?

MPM: La promoción es probablemente lo más ingrato para el escritor. Si tienes suerte y hay una buena editorial detrás de la obra, todo es más ligero y rápido, aunque haya que viajar para las presentaciones y entrevistas; pero si estás solo… bueno, es una lucha interminable. Facebook, Twitter, blog, insistir a los amigos para que hablen de tu obra en su entorno… Y así por meses o incluso años. Es un proceso que suele apartarte de lo que de verdad quieres hacer, escribir. Tengo que decir que hay un lado muy amable en este transcurso, y es el contacto con los lectores. Cuando un lector se comunica contigo para decirte cuánto le ha gustado tu historia, que ha disfrutado, aprendido y que no podía dejar de leer, entonces, ¡ay!, entonces ya todo cobra sentido y vale la pena.

¿Hiciste tú el book tráiler de “Maldita”?

MPM: Sí, una osadía, la verdad, la informática y yo no tenemos buena relación, pero me pareció importante que “Maldita” tuviera su vídeo de presentación, todo ayuda para la promoción; encargarlo a un profesional sale bastante caro. Además de que, igualmente, supone que tú tienes que preparar gran parte del material y no estoy segura de que valga la pena, a no ser que te sobre el dinero.

Por cierto, el book tráiler de “Josué el errante” me lo hizo un amigo escritor, Josep Capsir.

¿Y el diseño de las portadas?

MPM: Las portadas también son de elaboración casera, aunque las fotografías de fondo de “Maldita” y “Josué el errante” las compré en un banco de imágenes, también me ayudo una amiga, Anne Smith. La de “El talento de Nano” no fue necesario comprarla, la dibujé yo misma.

¿Qué ha sido lo más fácil del proceso de publicación en Amazon?

MPM: Lo más fácil, sin duda alguna, colocar tu libro en su “librería”. Amazon no exige prácticamente nada, que tengas una obra, una sinopsis, portada y título. Algo impensable con cualquier editorial. Además, algo muy importante, te permite corregir en cualquier momento.

¿Y lo más difícil?

MPM: Por supuesto, la promoción, que depende absolutamente de ti. Si tú no publicitas tu libro, morirá en la trastienda amazónica, igual que los títulos que llegan a las librerías físicas sin padrino; los comprarán la familia y amigos del autor, luego se olvidarán.

Eres muy activa en Facebook, Twitter, en los blogs de la Generación Kindle, en el tuyo ¿cómo administras el tiempo entre la promoción y escribir?

MPM: Es sencillo, el tiempo que dedico a la promoción dura, no escribo, me resulta imposible. Si acaso, aprovecho los ratos que me resten para documentarme, corregir textos, responder a los lectores o contestar entrevistas como esta, que, por cierto, me está gustando mucho.

¿Cuántos hijos me habías dicho que tenías?

MPM: Tres, una chica y dos chicos, los tres ya independientes. Pero, ojo, tengo tres nietos que vienen mucho a casa y a los que dedico todo el tiempo que puedo y necesitan. Sí, recién cumplidos los 50 tengo tres nietos, de uno, tres y cinco años, imagínate…

¡¿Y cómo te las arreglas con el tiempo?!

MPM: Improvisando, siempre improvisando. Cada noche me acuesto con un libro y los planes del día siguiente muy establecidos, bien, pues nada, imposible. Al día siguiente me planto frente al ordenador a las siete de la mañana, comienzo contestando los correos importantes, elaboro un par de publicaciones para el Facebook y… ¡voila! El teléfono, porque alguien me necesita, el timbre de la puerta, una salida urgente… Somos una familia muy grande y activa, cuyos miembros nos necesitamos y apoyamos constantemente. De manera que, escribo siempre que los míos no me necesiten; la familia, y especialmente los niños, por supuesto, son lo primero en mi vida.

¿Tienes ya en marcha algún otro proyecto?

MPM: Claro, mi cabeza no para. Además de tener dos novelas inéditas y un cuento, ya terminados, a la espera de editor, o de entrar en Amazon, depende de la suerte, estoy documentándome para mi próxima novela, me apetecía mucho repetir con la histórica.

¿Algún consejo para los autores noveles que quieran publicar en Amazon?

MPM: Que lo hagan, que no tengan miedo, no hay nada que perder. Para mí, un libro no puede llamarse tal hasta que no es leído. Si no encuentran editor, es absurdo dejar sus textos en un cajón, huérfanos. Ahora sí, que aprendan a manejarse en las redes y luchen por su obra hasta el agotamiento. Qué verdad es que un libro es como un hijo: crece en casa, bajo tu protección, pero no sabrás si lo has hecho bien con él hasta que salga al mundo y se mida con el resto de sus congéneres; aunque al principio lo tengas que llevar de la mano y defenderlo a muerte. Si lo hiciste bien, sobrevivirá solo finalmente.

Marlene, permíteme antes de terminar la entrevista mandar desde estás páginas mi cariño y admiración a todos los lectores, especialmente a los míos. Sin lectores, no hay libros. Y a ti, Marlene, todo mi agradecimiento por tanto como estás haciendo por los escritores que luchamos en este mundo de la literatura prácticamente solos. Y, muy especialmente y mi incondicional lectora y community manager  Pilar Arguiñáriz Lusarreta, ella es la persona que está detrás de todas y cada una de mis publicaciones en las redes; también de esta entrevista, que ha supervisado. Yo solo no habría podido.

Gracias a tí Mercedes