El escritor y columnista Luis de la Paz opina: “Jesús Alberto Díaz Hernández “Tinito”, entre los poetas cubanos con los que hay que contar”

El reconocido escritor y columnista Luis de la Paz publicó en “La Revista del Diario” (Diario Las Américas) una reseña del poemario Sanctasanctórum.  A continuación se reproduce la reseña:

Alguien me habló de Tinito, un poeta que se presentaba en las tertulias que se celebran en Miami y leía sus trabajos. Quienes lo conocieron primero que yo, me decían que era un poeta interesante, de una gran sensibilidad. Luego, en Facebook, leí algunos de sus textos, que realmente son sorprendentes. Más tarde lo escuché en La Otra Esquina de la Palabras, la tertulia que coordina Joaquín Gálvez. Finalmente he llegado a su obra, a su libro Sanctasanctórum (eRIGINAL Books, 2012), y ha sido para mí, Jesús Alberto Díaz Hernández (Pinar del Río, 1971), a quien popularmente se le conoce como “Tinito”, un gran hallazgo como poeta.

Aunque no debo aludir a una generación de escritores, sí destaca el hecho de que varios poetas que han llegado al exilio (algunos por su comportamiento actúan como emigrados) desde mediado de los años noventa, o después del llamado “período especial”, están brindando una obra interesante, y hay que añadir, en muchos casos sólida y reveladora, como la de Díaz Hernández.

En su nuevo libro el poeta penetra en los más recónditos rincones de la casa; su casa, como universo vital, el lugar más sagrado, su Sanctasanctórum. El poeta dedica el libro a su madre, “a nuestra casa, a los espectros que habitan en ella”, y organiza un recorrido que se inicia con un desafío: “Una puerta cerrada/ es como una palabra que se atasca”. Desde ese punto, “Por eso hay que abrir la puerta/ para que entre, otra vez, la luz”.

En el Sanctasanctórum de Tinito, conviven en equilibrio los seres queridos y los muebles, pero también todo lo que ocupa su memoria, su casa, tiene un sitio en su poesía. Desde las alimañas, el polvo y “un fuerte olor a chícharo (con toda la significación que ese alimento recoge para los cubanos). En Casa natal, uno de los poemas que más me han tocado se lee: “En tu seno sólo hay desolación,/ te has convertido en un cementerio de muebles/ y libros en los que el polvo resume su testamento”; añadiendo: “No hay nada más triste que una casa vacía,/ sucia de recuerdos, de sombras,/ donde la luz es un sueño inalcanzable/ y el desamparo engendra hijos/ que mueren al nacer”.

Es estos poemas sorprende la manera en que convergen recuerdos, sensaciones y vivencias, en medio de un marco donde el polvo, las telarañas, las hormigas y cierta podredumbre generalizada por algo que no se logra descifrar, alcanza una elevada dimensión poética. Son poemas muy íntimos, por lo tanto se crecen en su universalidad: El libro reúne una serie de “elogios”, al televisor ruso, a la pila de agua del patio, a la mesa del comedor, al sillón de la sala. No es una poesía simplista ni poemas ingeniosos y humorísticos, sino todo lo contrario, versos cargados de dolor, de nostalgia por un pasado propio, herido por el tiempo; una poesía reflexiva y sobrecogedora, como ha de ser en los buenos poemas.

Para mí ha sido un gran hallazgo este libro, que coloca a Jesús Alberto Díaz Hernández “Tinito”, entre los poetas cubanos con los que hay que contar.

Publicado en La Revista del Diario, 12 de julio del 2012

Reseña de Sanctasanctórum en La Revista del Diario, publicado en julio 12, 2012