el otro paredon

El otro paredón, un libro de ensayo histórico contribuyó a la publicación de un libro de poemas: Poesía engavetada, del periodista José Yanes.

He aquí el efecto mariposa en acción: “Necesitamos entender de dónde venimos para saber a dónde vamos” escribió en Estados Unidos el historiador Juan Antonio Blanco en su ensayo sobre Amadeo Barletta. Esto lo leyó en el libro El otro paredón. Asesinatos de la reputación en Cuba (Eriginal Books, 2011) Ana Julia Yanes, una destacada economista cubano-canadiense, residente en Ottawa y la motivó a “hacer todo lo posible” para que los poemas de su padre se publicaran. “Es un deber ético”.

El poeta José Yanes escribió por más de 20 años para la gaveta

José Yanes, joven poeta acosado por el Estado cubano dada su relación con el “Caso (Heberto) Padilla” en 1971, escribió por más de veinte años para su gaveta.

Hace solo unos meses José Yanes le envió a su hija Ana Julia un sobre por correo con esos poemas, escritos desde 1970 hasta 1993. “Los he terminado de pasar a la computadora, uno por uno, cada noche después de regresar del trabajo, después que mi padre me los enviara en un amasijo de hojas que ya comienzan a ponerse amarillas. Recién le hablé a mi padre de publicarlos y luego de pensarlo mucho ha accedido”, me dijo Ana Julia cuando contactó a la editorial Eriginal Books.

De Canciones para Anita a Poesía engavetada

El primer libro de Yanes, Permiso para hablar, obtuvo mención en el Concurso Nacional de Poesía Julián del Casal 1966, convocado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, en el cual fueron jurados José Lezama Lima, José Zacarías Tallet y Regino Pedroso. Con ese mismo texto poético, en 1967 obtuvo la Mención Única del Concurso David, también convocado por la UNEAC, en el cual fue jurado Heberto Padilla, entre otros poetas.

Lahija del poeta, Ana Julia Yanes, consideró que es un deber ético que los poemas de su padre fueran publicados

En 1971 un libro suyo titulado Canciones para Anita, con una aproximación crítica a la realidad cubana, fue mencionado como destacado, entre otros seis libros de poemas, en el Concurso de Poesía de Casa de las Américas, a propósito de lo cual apareció una nota en el periódico Granma. Pero eso fue todo. Inmediatamente después no se mencionó nada más sobre ese texto poético y Yanes no fue invitado a la entrega de premios.

Ese mismo año, Yanes, junto a otros escritores, fue vinculado al Caso Padilla, por lo que pasó situaciones políticas, económicas y laborales muy difíciles. Primero fue puesto en cuarentena laboral. Luego de protestar esta situación, fue enviado a trabajar como redactor a la Revista Romances, donde la Unión de Periodistas lo acusó de “escribir cosas que el enemigo podía utilizar” (¿¡En la revista Romances!?). En realidad, se trataba de un segundo juicio por la misma causa. Pero en esa ocasión la sanción fue mucho más severa: Yanes fue suspendido de empleo y sueldo por un tiempo y luego de una dolorosa reclamación, fue enviado a trabajar a la 7ma. Brigada de Construcción Industrial, como simple operario.

Como resultado de todo este lacerante proceso, los desajustes emocionales llevaron a Yanes a destrozar los poemas de Canciones para Anita. Los fue arrojando en cuanto latón de basura encontró entre el trayecto de El Vedado a Centro Habana. Poesía engavetada no es más que muchos de aquellos poemas de Canciones para Anita rehechos de memoria, más los que escribió a través de los años.

A partir de 1977, Yanes logró cierta mejora en su condición profesional: consiguió trabajo como oscuro redactor en el Departamento de Publicaciones del Comité Estatal de Finanzas, donde permaneció hasta 1987, año en que comenzó a trabajar en el periódico Trabajadores, donde ya venía colaborando en temas financieros. El árido y siempre vigilado periodismo económico fue la única y estrecha puerta por la que Yanes logró sobrevivir hasta su salida al exilio en 1998.

Poesía engavetada sale del anonimato

Eriginal Books en el pasado mes de mayo lanzó el concurso “¿Quién es este poeta?” para saber cuántas personas podían identificar a Yanes luego de haber estado sumido en total ostracismo por más de dos décadas. Hubo cinco ganadores: Teresa Dovalpage, escritora y experta en literatura cubana, fue la primera en identificar a uno de los firmantes del “Manifiesto de los Doce” de la llamada generación del primer Caimán Barbudo, quien junto a Luis Rogelio Nogueras, Raúl Rivero, Víctor Casaus, Guillermo Rodríguez Rivera, Antonio Conte y otros, afirmaron que en la poesía “lo mismo cabía la palabra carajo que corazón”.

A propósito del anuncio sobre los resultados del concurso “¿Quién es este poeta?”, un comentarista del blog de Eriginal Books expresó:

Se ha hablado de los daños de la Revolución a la familia cubana, a la economía. Se conoce de los abusos de poder y la violencia del gobierno pero son menos conocidos los traumas existenciales por los que han pasado tantos cubanos que se han visto obligados a negar de sí mismos, de la familia o de algún amigo. Un “desafecto”, “disidente”, “contrarrevolucionario”, se convertía -y se convierte- en un apestado, un muerto viviente, en un no-persona.

Lo más grave de un régimen totalitario es la pérdida total de la autonomía.
José Yanes se resistía todavía hoy a publicar. La angustia existencial que atravesó lo llevó incluso a cuestionar su indudable mérito como poeta, como reflejan estos versos:

Quizás solo se trata simplemente de que no soy poeta
sino un iluso,
un majadero ineficaz,
anodino patético cronista de la temporalidad,
muerto literalmente de pena en vida
entre el silencio impenetrable
y la necesidad de comunicación con sus contemporáneos.

Celia Yanes, la nieta del poeta, contribuyó a la publicación con el diseño de la portada.

Ana Julia Yanes comentó: “…De las conversaciones con mi papá, puedo decir que lo que lo empezó a convencer de publicar (estos poemas) fue dejar testimonio para su nieta y la generación de su nieta, para los que viven fuera de Cuba y allá también”.

Celia Yanes, nieta del poeta, decidió contribuir a este proyecto y diseñó la portada de Poesía engavetada. Celia empieza este otoño a estudiar artes plásticas en la prestigiosa escuela de arte Canterbury de Ottawa, a la que accedió después de ganar las pruebas de oposición. Esta portada es su primera obra pública.

La “devolución” del honor

Eusebio Leal, historiador de la Ciudad de La Habana, en una reciente conferencia en el Brookings Institute en Washington, respondió a la pregunta de si el gobierno cubano pensaba en un futuro devolver las propiedades intervenidas por la Revolución, que eso era equivalente a pedirle a la Revolución Francesa que devolviera la cabeza de Luis XVI. La ocurrente observación del carismático personaje parece apuntar al hecho cierto de que las revoluciones trastocan todo de tal manera que hay daños que resultan simplemente irreparables o irreversibles.

Pero hay otras interrogantes para un historiador. ¿Qué pasa con el honor de aquellas personas que por conveniencias políticas fueron sometidas de forma deliberada y sostenida a campañas calumniosas provenientes del aparato del Estado? ¿Tampoco están dispuestas las autoridades “revolucionarias” a rectificar esas historias apócrifas y devolverles la reputación que intentaron asesinar?

En el libro de ensayos El otro paredón. Asesinatos de la reputación en Cuba, que inspiró a la hija de Yanes a publicar Poesía engavetada, se afirma:

La reunificación de la nación cubana no solamente requiere del fin de las leyes del destierro y de la instalación de un Estado democrático de derecho en la isla, supone además que se erradiquen los prejuicios que mantuvieron dividida a su sociedad.

Esos prejuicios no eran espontáneos. Fueron cuidadosamente sembrados y cultivados por una maquinaria de propaganda oficial que no se detenía ante ningún escrúpulo para construir historias falsas y destruir la reputación de todos aquellos que les resultasen incómodos.

Es por ello que El otro paredón comenta sobre el papel de los historiadores en el futuro de Cuba:

Los historiadores tendrán que reconstruir los hechos tal cual sucedieron, aunque luego se dividan acerca de cómo interpretarlos. Ésa es su contribución a la construcción del porvenir. Además de ser una responsabilidad profesional hay otra razón irreprochable para hacerlo: es un deber ético hacia muchas víctimas cuya dignidad agredida espera ser reafirmada.

La hija de José Yanes recogió ese desafío ético y decidió dar un primer paso en la rehabilitación de la obra maldita del poeta desacreditado y desterrado al que habían reducido a su padre.

El gobierno cubano está en bancarrota y coquetea ahora con la idea de abrirse a inversiones de la diáspora a la que antes despojó de todos sus bienes. Pero no ha tenido primero el valor ni la decencia de pedir perdón, o al menos decir “me equivoqué”.

Me equivoqué al denigrar y excluir a empresarios como Amadeo Barletta y a políticos como Márquez Sterling. Me equivoqué al acosar a poetas como Heberto Padilla, Reinaldo Arenas y José Yanes. Me equivoqué en menospreciar o incluso acosar, -y al final desterrar- , a cerebros y talentos de todo tipo: arquitectos como Ricardo Porro, músicos como Arturo Sandoval, físicos como Armando Rodríguez, economistas como Carmelo Mesa Lago, lingüistas como Humberto López Morales, escritores como Jesús Díaz, Eliseo Alberto y Raúl Rivero, músicos como Zenaida Manfugás, cantantes como Celia Cruz, matemáticos como Sara Duyos, ingenieros como Alberto González. La lista es larga, tomaría varias páginas.

¿Reincorporar selectivamente a las víctimas o restablecer las libertades para toda la sociedad?

¿Ha rectificado el gobierno cubano ante sus víctimas? Reabrir la puerta de empleos y editoriales a aquellos que después de haber sido repudiados estén ahora dispuestos a servirlos, sin antes exigir el rechazo definitivo de la perversa lógica estatal detrás de las calumnias y acosos sufridos, no es una rectificación. Es un parche para recuperar a quienes estén dispuestos a aceptar las reglas del juego del Estado cubano -la supresión de derechos humanos básicos a toda la sociedad – a cambio de una rehabilitación personal. Es la mejor fórmula para reincidir, contra nuevas víctimas, en esa suerte de terrorismo de Estado que son los asesinatos de reputación, cada vez que las autoridades de hoy, que son casi las mismas de entonces, así lo disponen.

No hubo nunca un “quinquenio gris”; lo que ha existido es una política de tinieblas cuyas sombras se expandieron progresivamente desde 1959 a todo el país. Las víctimas no fueron individuos aislados sino la sociedad en su conjunto. El problema no radica en el supuesto error de no saber distinguir adecuadamente entre el pretendido revolucionario creativo y el contrarrevolucionario “insidioso”. El verdadero desafío es recuperar la libertad de pensamiento, creación y expresión para todos; sin exclusiones ni discriminación por razón de ideologías o credos.

A aquellos que implantaron el totalitarismo en Cuba nunca les tembló el pulso para suscribir una sentencia de muerte, pero sus piernas tiemblan hoy ante la perspectiva de, finalmente , tener que reconocer que su proyecto fue un fracaso y que, en su ciego afán por implantarlo, destruyeron de manera insensata muchas vidas y riquezas del patrimonio económico y cultural del país.

Mientras no sean restauradas las libertades públicas, y los victimarios no estén dispuestos a reconocer el dolor que impusieron a sus víctimas, la reconciliación seguirá siendo asunto de la ética teológica, pero difícilmente entrará a ser parte de la política práctica.

El dolor y la angustia del poeta José Yanes aparecen a lo largo de las páginas de Poesía Engavetada. Su hija decidió que era su responsabilidad ética contribuir a devolverle el lugar que los asesinos de reputaciones habían intentado negarle. ¿Qué tienen ellos ahora que decir sobre su infamia?

Una coda

Este artículo terminaba en el párrafo anterior. Cuando se lo di a leer a Ana Julia Yanes hizo una proposición importante que cito:

Una sugerencia. La idea de que “El verdadero desafío es recuperar la libertad de pensamiento, creación y expresión para todos” es muy importante. Es para todos, sin importar ideologías, ni generaciones. De esto se trata, de recuperar parte de la memoria histórica y el derecho de todos a saber, a publicar, a no tener miedo. Esto habría que recalcarlo al final. No se trata de una reivindicación personal o familiar per se, aunque también está ese elemento. Para mí lo importante es la recuperación de una parte de nuestra memoria colectiva. “…de desastres innombrables venimos. No los recordemos, sino para procurar no repetirlos”. Los cubanos de varias generaciones nos debemos el desafío de rehacernos, de rehacer la nación, dondequiera que estemos.

Estoy plenamente de acuerdo con Ana Julia Yanes: de eso se trata.

PRESENTACIÓN DE POESÍA ENGAVETADA

Este viernes 27 de julio a las 7:00 pm se presentará el libro Poesía Engavetada y la segunda edición de El otro paredón, ampliada con un artículo del periodista Gordiano Lupi, traductor al italiano del blog Generación Y de Yoani Sánchez.

Centro Cultural Español de Miami ( 1490 Biscayne Boulevard | 33132)

La entrada es libre: Más información