No todos moriréis, novela de Antonio Jareño. “La piedra filosofal, el santo Grial, la fuente de la eterna juventud, el bálsamo de Fierabrás… todas las leyendas con que el ser humano había relatado su ansia de no morir, dejarían de pertenecer al mundo de la ficción y de los sueños”.

Gómez Jurado fue el primer autor de España que incursionó con éxito en el género thriller, pero renunció a incluir algo que recordase que era español. Sus personajes principales en Espía de Dios: el padre Fowler, era un ex militar norteamericano y la psiquiatra criminalista Paola Dicanti era de origen italiano.

Sin embargo, Antonio Jareño en su novela No todos morireis introduce dentro de los personajes principales a tres españoles: el padre Alonso; Andrés Suárez, un empleado de la banca y a la doctora Laura Marco. Jareño usa como emplazamientos de la novela a clásicas ciudades propicias para thrillers: New York, Berlín y Washington, también a remotos lugares como Reikiavik, la histórica ciudad de Granada y a la no tan célebre región de Murcia. Y para que no quede duda que tenía el propósito de incorporar a España en su relato el autor elogia “la inigualable calidad de costumbres y las virtudes hispanas, desde el jamón serrano a la siesta, pasando por el buen humor y la nobleza de espíritu”.

Murcia, la ciudad natal del autor, es uno de los emplazamientos de “No todos moriréis”

El thriller es un género de ficción en la que los héroes duros se enfrentan a los villanos que constituyen una amenaza social o hacen peligrar la estabilidad del mundo.  Pero desde El código de Da Vinci los héroes no son tan duros y se consolida como personaje el héroe-sabio. El conocimiento aparece como la mejor defensa para derrotar a las fuerzas del mal. Robert Langdon, un profesor de Harvard especializado en iconología y simbología religiosa es el superhombre en la novela de Brown.

Yecla, otra ciudad española no muy conocida de la región de Murcia, también aparece en la novela “No todos moriréis”.

En No todos moriréis los protagonistas no son expertos ni sabios. “Un sacerdote, un empleado de banca y una médico dando vueltas por Berlín perdidos en un laberinto en el que cada paso que daban parecía confundirlos más”. Son personas llenas de debilidades que tienen que vencer sus miedos para seguir adelante con las resoluciones que han tomado. Llegan incluso en determinado momento a darse por vencidos: “Antonio Suárez iba comprendiendo poco a poco que la vida no era una película donde al final siempre ganaban los buenos”.  Pero lejos de ser un defecto, definir a los personajes como cualquier hijo de buen vecino de Murcia, como lo pudieran ser de Cuenca, Trujillo o Lerma es un acierto. El lector se siente más cercano a ellos. Puede llegar a pensar que él mismo pudiera haber quedado envuelto en una aventura semejante.

Parte del encanto de los thrillers proviene no sólo acerca de lo que discurre en la historia sino también –y sobre todo- en la manera que se cuenta. Las trepidantes escenas de acción, los giros de la trama que tanto sorprenden y entusiasman, los escenarios  vibrantes y exóticos, y el ritmo intenso que no cede hasta el clímax cargado de adrenalina. El autor de No todos moriréis ha tejido las relaciones y conflictos entre los personajes con una maestría insuperable.

Fue Dan Brown quien introdujo con relevante éxito en el thriller una mezcla irresistible de Historia y suspenso con elementos de conspiración de fuerzas ocultas. En No todos moriréis se reitera la fórmula: Global Sleuth, con su propio satélite de comunicaciones es “la agencia de detectives más exclusiva del mundo”; y por otro lado, una sociedad secreta que conspira para alcanzar la inmortalidad.

Pero más allá de las influencias y diferencias con Brown, Antonio Jareño logra una obra solida, con personalidad propia, y que supera en originalidad al primer thriller exitoso español Espía de Dios.

Personajes reales como el premio nobel Alexis Carrel aparecen insertados en la narración.

La mezcla de personajes de ficción con personas reales da una gran credibilidad a la novela. Aparecen en la narración Alexis Carrel, premio nobel en medicina en 1912; Charles A. Lindbergh, aviador e inventor; Bernhard Lichtenberg, canónigo de la catedral en tiempos del Tercer Reich y defensor de los judíos; Alfred Delp, un jesuita condenado por conspiración contra Hitler; y otros más. También introduce algunos pasajes de “hechos reales” como milagros y curaciones inexplicables. O citas científicas que “avalan” la hipótesis del autor, como la mención a Turriopsis mutricula, la medusa inmortal, por su capacidad de regenerarse de forma continua y no morir. Todos esos elementos contribuyen a que el lector sienta la trama como algo más auténtico.

Antonio Jareño es profesor de filosofía.  Esto le permite hacer apuntes novedosos de la sociedad en que vivimos. Hace referencias desde la inteligencia intuitiva al “bluetoothing”, una nueva modalidad de cita a ciegas. Menciona al estratega chino Sun Tzu, al poeta alemán Heinrich Heine y al filósofo Ortega y Gasset: “La vida humana eterna sería insoportable. Cobra valor precisamente porque su brevedad la aprieta, densifica y hace compacta”. Y también reflexiona acerca de la vida, la muerte y el amor.

Sobre la vida

 “La vida era sobre todo una gran colección de recuerdos y de planes futuros”.

“Nuestro pasado está muriendo sin cesar, mientras la memoria va recogiendo los despojos de ese naufragio que es la vida”.

“La cantidad de cosas que jamás alcanzaremos es infinita; vivir lamentándose por ello es lo que impide ser felices a los tontos”.

“Normalmente ocurren cosas normales, solo extraordinariamente ocurren cosas extraordinarias”.

De la sociedad en que vivimos

“Uno de los bienes que la gente más necesita con más urgencia es información”.

De la teoría del conocimiento

“Si hay hechos que usted ha decidido de antemano que son imposibles, nunca aceptará que hayan podido suceder”.

“Sin rumores no hay esperanza”.

Del amor

“El amor es el vano deseo que perdure en el tiempo un sentimiento que por su propia naturaleza es efímero y fugaz”.

Un señalamiento, que no constituye tan siquiera una crítica: el único personaje femenino no queda muy bien parado. Pero ello no le resta mérito para clasificar a No todos moriréis como un excelente thriller. Su primera lectora fuera del círculo familiar, cuando todavía la novela estaba en la fase de revisión fue Les Quintero, editora y escritora venezolana. Ella escribió al autor:

Antonio, el argumento de tu novela es genial, me he quedado sorprendida y al mismo tiempo deseosa de seguir leyendo No todos moriréis. Sin duda te apuntarás un gran éxito con esta historia, la forma cómo abordas el tema es innovador, además el marco histórico le otorga fuerza y solidez al argumento. Las acciones que se desencadenan están tan bien engranadas que no pierden tensión en ningún momento y atrapan al lector de inmediato. Me parece magistral la cadena de relaciones que se desprenden a partir de la primera acción, y la manera cómo lograste amalgamarlas.

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