Crecí en una sociedad donde una vanguardia iluminada decidía lo que era mejor para cada individuo, y también lo que no era bueno. Pero si algo he aprendido a lo largo de la vida es que nadie tiene una sola verdad.  Y como decía mi abuela “para gustos los colores y para escoger las flores”.

Hay a quienes les gusta la exquisitez de la  opera  y hay quienes prefieren el alegre vodevil. Los hay que aman el jazz y otros el rap. Hay quienes optan por el vino y otros eligen la cerveza. Hay a quien le gusta el mar y a otros los bosques. Hay quienes detestan la novela romántica, no la consideran una obra intelectualmente valiosa, pero para muchos es su género preferido, en particular para millones de mujeres. ¿Están equivocadas más de 74 millones de lectores en Estados Unidos?

Como dije al principio hace mucho tiempo que aprendí a respetar la diversidad de opiniones, y no considero a la música clásica superior que la popular  o a la novela romántica peor que la novela histórica. Como todo en la vida hay novelas románticas mediocres y las hay excelentes.

La ficción romántica es el más popular de los géneros literarios, por encima de los libros de misterio, inspiracionales y religiosos, de ciencia ficción, fantasía, y de la literatura clásica.  Las cifras de ventas no mienten.

Una novela histórica de saga familiar, y también una novela romántica

La novela cubana más traducida de todos los tiempos, La isla de los amores infinitos de Daína Chaviano, es una saga familiar e histórica, con muchas lecturas y un ambiente cargado de misterios, pero también es un novela romántica.

También entra dentro de la categoría romántica La saga de los lóngevos, de Eva García Sáenz. Es otra saga familiar y también una novela romántica.

Harlequin Enterprises, la reina de la publicación de novelas románticas, es la única editorial que ha seguido incrementando sus ventas en estos tiempos de crisis. Lo mismo reporta Barnes & Noble, la mayor cadena de librerías de Estados Unidos. Lo que el viento se llevó de Margaret Mitchell incrementó sustancialmente sus ventas en la depresión de los años 30. Es una necesidad psicológica para poder sobrellevar los problemas y las tensiones en tiempos difíciles.

Jennifer Lampe, una abogada de Des Moines y sedienta lectora de romance que dirige un blog de libros bajo el seudónimo de Jane Litte en dearauthor.com, considera que “la lectura de una novela con final feliz es en realidad una especie de alivio”.

Los lectores de romance están considerados entre los más fieles seguidores, lo mismo siguen a una serie que a un autor, una vez que se han identificado con uno. “Es un público muy entregado que no lo ve como un lujo sino como una necesidad” afirma Liate Stehlik, un editor de HarperCollins Publishers.

Y para aplicar lo que dije al principio: nadie tiene una única verdad. Mañana entrevistaré, no a un autor, sino a una ávida lectora de romance: Claudia Pazos Giadanes del blog Libros de Romántica y ella nos dirá por qué prefiere el romance.

La Popularidad de la ficción romántica en cifras

(Fuente: Business of Consumer Book Publishing 2011), Estados Unidos

La novela romántica generó  $1.358 mil millones de dólares en ventas in 2010 y y una cifra algo mayor en el 2011.

8,240  nuevos títulos fueron lanzados en el 2010.

74.8 millones de personas leyeron al menos una novela de romance el año pasado

(Fuente: RWA Reader Survey)

Ventas de romance comparada con otros géneros (2010)

(Fuente: Business of Consumer Book Publishing 2011), Estados Unidos

Romance: $1.358 mil millones

Religión/inspiracional: $759 millones

Misterio: $682 millones

Ciencia ficción/fantasía: $559 millones

Literatura clásica: $455 millones