Primera novela de Nieves García Bautista, best seller en Amazon Kindle España

Primera novela de Nieves García Bautista, best seller en Amazon Kindle España

El amor es como el buen café: ardiente, poderoso, puro, amargo y dulce. Para apreciarlo hay que acostumbrarse a él sorbo a sorbo y solo se disfruta plenamente después de descubrir hasta sus más pequeños matices.

Y cuando el amor se acaba: “como al buen café cuando se enfría, irremediablemente pierde su aroma y su sabor, aunque se recaliente”.

¿Qué encanto tiene la primera novela de Nieves García Bautista, El amor huele a café,  para estar en los top 10 de Amazon Kindle?

Es una novela de amor, más bien del AMOR en mayúsculas. Amor de pareja, de padre a hija, de hermana, de amiga… y sin embargo no la catalogaría como novela “romántica” clásica.  No hay príncipes azules.  “El príncipe azul guapísimo, forrado de pasta y con casa en la playa no existe. Pero sí que hay un tipo al que le gustas de verdad, que probablemente te quiere y que parece buena persona”.   Hay dolores de menstruaciones, conquistas de una noche, ambiciones y carreras por encima de la familia…  Y ese es el encanto de esta novela: una aproximación al amor en la vida real, con personajes que puedes encontrar a la vuelta de la esquina.

Nieves García Bautista ha accedido amablemente a responder algunas preguntas a Eriginal Books.

Pensé que sería más fácil ver mi nombre impreso en una revista o periódico que en la cubierta de un libro. Y así ha sido hasta ahora. Sin embargo, actualmente está sucediendo al revés, al menos desde que los indies podemos publicar en Amazon y otras plataformas.

Pensé que sería más fácil ver mi nombre impreso en una revista o periódico que en la cubierta de un libro. Y así ha sido hasta ahora. Sin embargo, actualmente está sucediendo al revés, al menos desde que los indies podemos publicar en Amazon y otras plataformas.

Eres la editora de Fernando Trujillo y César García ¿Cómo ha sido esa labor? ¿Siguen tus consejos?

Ellos confían mucho en mí y me dejan hacer los cambios que yo considere oportunos. De todos modos, tampoco me dan mucho trabajo. Con esto no me refiero al número de novelas por revisar —¡que sí son unas cuantas!—, sino a la calidad de sus textos. Con ellos me limito a corregir alguna errata, poner alguna tilde que se les ha pasado, llamar la atención sobre alguna palabra repetida y poco más. Ellos suelen decir que sus obras no serían legibles sin mi intervención, pero no es cierto. Puedo pasar páginas enteras sin modificar nada. Por lo demás, siempre es entretenido leer las historias de César y Fernando, así que trabajar con ellos es un placer.

Hay poca información sobre ti en Internet. Si tuvieras que presentarte a los lectores ¿qué responderías a: quién es Nieves García Bautista?

Soy una periodista de 35 años que se ha dedicado a la información empresarial y que ahora se ha animado a novelar. Curiosamente, de pequeña soñaba con ser escritora —más concretamente, con publicar mis obras—, pero con la edad me di cuenta de que eso era como ser actriz, cantante o deportista de élite, que solo llegan unos pocos, y por eso tiré por el periodismo. Pensé que sería más fácil ver mi nombre impreso en una revista o periódico que en la cubierta de un libro. Y así ha sido hasta ahora. Sin embargo, actualmente está sucediendo al revés, al menos desde que los indies podemos publicar en Amazon y otras plataformas.

Dicen que los autores reflejan sus preferencias y opiniones a través de los personajes. Voy a hacerte algunas preguntas para verificarlo:

¿Te gustan los cannoli?

¡Adoro los cannoli! Como Helia, yo también pienso que son un invento maravilloso.

¿Te apasionan los estudios filológicos?

Era mi segunda opción cuando rellené el formulario para entrar en la universidad, y de hecho, llegué a cursar alguna asignatura de Filología Española. (En España se pueden estudiar como optativas asignaturas de cualquier otra facultad). Además, al igual que le ocurre a Helia, la literatura medieval me fascina, sobre todo la española. Creo que tiene un encanto y una magia de la que carecen todas las demás. La literatura medieval me hace soñar.

¿Persigues el éxito?

No especialmente, al menos si nos referimos al éxito profesional. Por supuesto que me gustaría ser una escritora reconocida y leída, pero no me considero una persona ambiciosa. El deseo de alcanzar el éxito es legítimo, bueno y motivador, pero creo que no puede convertirse en el único objetivo ni una obsesión, porque se pierde mucho por el camino, como los amigos, la familia o el sentido de la propia vida.

¿Qué hizo que te decidieras a escribir?

César y Fernando llevaban meses insistiéndome para que me pusiera manos a la obra, sobre todo César, hasta que en febrero de 2012 este me propuso que escribiéramos una novela entre los dos. Mi problema era —¡es!— que me costaba empezar, sentarme y ponerme a pensar en una historia. Como esa es la parte que más le gusta a él, se ofreció a ayudarme en esa fase de la creación. No pude negarme —cuando él insiste, resulta incansable—, y finalmente tantas vueltas le di, que acabé imaginando las historias de El amor huele a café. Cuando él vio que yo ya estaba encaminada, me dejó seguir sola. Ahora que lo pienso, escribir esa novela, animada por César, fue algo parecido a cuando tu padre te enseña a montar en bicicleta, que te agarra el sillín y solo te suelta cuando se da cuenta de que puedes hacerlo sin su ayuda.

Por tanto, a César tengo mucho que agradecerle —sin él, no me hubiera puesto a escribir—, pero también a Fernando, porque él fue pionero en la autopublicación digital y ha sido muy generoso contando su experiencia que a otros noveles nos ha servido de mucho.

¿Y a ti quién te edita?

Cuando terminé la novela, se la pasé a César y Fernando, que hallaron varias erratas. Otra amiga, Pilar Rodríguez, también me hizo el favor de pasarme una lista de errores, cosa que le agradezco. Y mi jefe, Antonio Sánchez, también me ayudó con algunas expresiones.

¿Tuviste “lectores ceros” (esos que leen los manuscritos y primeras versiones)? ¿Qué opinaron?

Antes de publicar la novela, solo César y Fernando leyeron la novela. Me dieron unas cuantas opiniones, algunas de ellas coincidentes, lo que era señal inequívoca de que debía hacer cambios. Eso ocurrió con el inicio, por ejemplo. Tal y como estaba contado, parecía otra cosa.

¿Por qué el género romántico? Aunque no creo que es “romántica 100%”.

Yo tampoco creo que esta novela responda al esquema de las obras que solemos conocer como románticas, pero tiene una carga sentimental. A través de las vivencias de sus protagonistas, quería reflejar cómo se expresa actualmente el amor en sus diferentes formas: el amor entre familiares (de una madre, de un padre, de una hija, de una hermana), el amor en la juventud y la madurez, el amor sensual. Y, por supuesto, el desamor.

¿Cómo crees que es el amor? ¿Como el café?

Sí. Es amargo y dulce, es poderoso, es oscuro, es cálido. Cuando uno conoce un nuevo amor es parecido a acercarse a una taza de café recién hecho, aromático y humeante. Uno empieza a salivar y el cuerpo se impacienta. Al menos, eso es lo que nos pasa a los “cafeinómanos”.

¿Con cuál personaje te identificas más: Adela, Raquel ó Helia?

Indudablemente, Helia. Es la que tiene más de mí en cuanto a gustos, carácter y forma de pensar. De Adela y Raquel tengo la inclinación hacia el perfeccionismo. En Silke volqué mi afición por el ganchillo y mi vegetarianismo. Para retratar a Joaquín, tomé algunos rasgos de mi padre. El resto de personajes también tienen algo de gente que conozco.

¿Y con cuál menos?

Con Adela. Aunque también soy madre, no nos parecemos en nada y espero no ser como ella nunca. Y no porque la desprecie; en realidad, Adela es una buena persona, con un afán excesivo de control y autoexigencia —unos defectos muy femeninos—, que es víctima de su propio éxito y que no sabe cómo conducir su vida.

Fernando y César dan mucha importancia al título de un libro. Habías pensado como título “El confidente de Melissa” pero en una encuesta en Facebook los lectores prefirieron “El amor huele a café”.  ¿Qué sentiste después de la encuesta?

Un desconcierto colosal. Yo estaba empeñadísima en El Confidente de Melissa, me parecía un título buenísimo, y además creo que encaja mejor con la historia, porque es el nombre de la cafetería donde se reúnen los personajes y supone su nexo de unión. La cafetería es un personaje más. Pero me tuve que rendir a la evidencia. Poca gente iba a comprar el libro con ese título.

¿Cómo has promovido tu libro?

Aparte de dos o tres entradas en mi Facebook, un par de tweets y la encuesta que mencionas —en el “Club de lectura de Fernando Trujillo Sanz”—, no he llevado a cabo ninguna acción más.

¿Qué te parece estar en la lista de los best sellers de Amazon con tu primer libro?

Me parece un sueño, una suerte enorme y a veces hasta un error. Recuerdo que la mañana que alcancé el 4º puesto en Amazon.es —el mejor que he logrado hasta ahora—, pensé que no era posible, que estaba mirando mal y revisé varias veces el ranking que estaba consultando para asegurarme. No daba crédito.

¿Algún consejo a los escritores noveles?

Si fuera una autora consumada, quizá me atrevería a dar alguno, pero estando aún en pañales, casi estoy para recibirlos, no para darlos.

¿Planes?

Estoy pensando en una segunda novela. Tiene algo de leyenda, un pasado no resuelto, un deseo de venganza y algún elemento fantástico. Me sigue costando crear la historia, pero para eso ya tengo a mis particulares ángeles de la guarda —César y Fernando—, que cada poco tiempo cumplen con su función de acribillarme con sus ánimos.

DEBATE EN FACEBOOK PARA EL TÍTULO DE LA NOVELA DE NIEVES

Las opciones:

  1. El Confidente de Melissa
  2. El amor huele a café

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