El propio aire era tan húmedo en las riberas del Moldava que la cara y la ropa se empapaban de agua sólo después de calar la piel y enfriar los huesos. A decir verdad no estaba asustada, pero sí precavida, por eso no se sobresaltó cuando al unísono estallaron las ochenta y tres campanas de las iglesias praguenses anunciando que eran las seis y media.

Los lectores tienen el poder de expresar su opinión y de ser tomados en cuenta como nunca antes. Es un fenómeno positivo porque editoriales y agentes literarios reconocen que el “boca-oreja” es el mejor método de promoción que existe.

Existen malas reseñas de lectores insatisfechos que no obtuvieron lo que esperaban de una lectura.

Este tipo de reseña, la de los lectores insatisfechos, deben tenerse en cuenta. Hay quien se refiere a la mala maquetación, errores de documentación o a las faltas ortográficas y gramaticales. Esos comentarios son tangibles, pero cuando un lector sólo escribe “me gustó” o “no me gustó”, da una estrella, y no argumenta su punto de vista, puede confundir a otros lectores y al autor.

Hay algunos lectores que son tajantes: “es un bodrio, no botes tu dinero…” Estas ofensas no ocurren sólo en español. También en inglés.

Reseñas de la novela Gone Girl en Amazon

Reseñas de la novela Gone Girl en Amazon

La novela Gone girl de la escritora Gilliam Flynn, autora de dos best sellers del New York Times, tiene 6,547 reseñas, de estas 643 con una estrella y 586 con dos estrellas. Muchas de estas reseñas se refieren al final: “el peor final de un libro que se haya escrito jamás, buen libro, mal final…”. Otras opiniones expresan que el libro los ha defraudado, no es lo que esperaban.

La conclusión es que es imposible satisfacer a todos los lectores.

Reseñas de "La interpretadora de sueños" en Amazon España

Reseñas de “La interpretadora de sueños” en Amazon España

Rafael R. Costa acada de recibir una estrella a la novela “La interpretadora de sueños”. La evaluación se basa en que no le gustó el estilo del autor y que la novela es muy violenta.

Amazon.com permite que otro lector o incluso el propio autor, si así lo desea comente en una reseña. Permite el intercambio de criterio. (Desafortunadamente, en Amazon España esa posibilidad no está disponible).

Esta es mi replica al lector mdg:

Para gusto los colores y para escoger las flores. Mbg dice que no le gusta el estilo de Rafael R. Costa. Eso es admisible porque el autor tiene un estilo propio, sin facilismos. Abundan las descripciones, algo que no es del agrado del lector que prefiere un libro de puro entretenimiento o de acción al estilo Hollywood.

Y me pregunto ¿por qué no descargó la muestra gratis? Porque Rafael R. Costa desde las primeras páginas define su estilo. La novela empieza con una descripción de Praga a principios del siglo XX. Una ambientación tan fabulosa que llegue a respirar el aire húmedo junto al río Moldava y me sumergí en las calles de esa ciudad como si fuera un viaje al pasado.

Para mi Rafael R. Costa ha sido el gran descubrimiento narrativo del año pasado. Sentí que me encontré con un SEÑOR NARRADOR. Luego investigué y no estaba errada; Rafael R. Costa es ganador de varios premios y finalista de otros tantos, pero además tiene fervorosos lectores que aman su obra y esperan ansiosos la próxima.

Cómo dije al principio “para gustos los colores”. Mbg ha otorgado cuatro estrellas a otro título en español dice que es la típica lectura que te divierte, que te gusta y te engancha”. Sin embargo a otros no ha satisfecho. Para gustos los colores…

Pero volviendo a “La interpretadora de sueños” es totalmente valido que a alguien no le guste el estilo de Rafael R. Costa. Hay a quien le gusta el rap y a otros los boleros. En literatura pasa lo mismo. Pero el exceso de violencia que menciona mbg no lo veo por ninguna parte. En eso no estoy de acuerdo.

Se describen tiempos violentos, pero Rafael R. Costa no se regodea en la violencia.

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PragueBridge

El propio aire era tan húmedo en las riberas del Moldava que la cara y la ropa se empapaban de agua sólo después de calar la piel y enfriar los huesos. A decir verdad no estaba asustada, pero sí precavida, por eso no se sobresaltó cuando al unísono estallaron las ochenta y tres campanas de las iglesias praguenses anunciando que eran las seis y media.
(Tomado de “La interpretadora de sueños” de Rafael R. Costa)

La interpretadora de sueños

Contaban los habitantes de Praga que algunos locos habían llegado a cobrar hasta dos coronas por un hígado de cisne. Y era cierto el rumor, aunque sólo podían permitírselo los especuladores más hábiles y faltos de escrúpulos, que luego lo revendían con importante ganancia, los hígados por lóbulos y las pechugas a tajadas, en los soportales y plazas aledañas a la Ciudad Vieja, normalmente envueltos en hojas del periódico alemán Frankfurter Allgemeine, a modo de inequívoco señuelo para compradores: periódico alemán doblado en cuatro partes era sinónimo de cucurucho repleto de entrañas de cisne, y siempre a la entrada o salida de las calles más retorcidas, con el fin de evitar la confiscación de los guardias, quienes tanto se felicitaban por tener un olfato fino para el hígado fresco (comparable al de las moscas para el podrido) como maldecían el contar con piernas lentas, por proceder casi todos de los desechos de milicia que no pisaron los frentes ni abrieron las trincheras.
Corría la certeza de que el cisne cocido, y a ser posible de una hembra que no hubiera puesto, resultaba ser el mejor antídoto para la gripe porque disolvía la cepa del microbio en un ácido especial y aclaraba la garganta, así como la piel de la cara y los brazos, sanaba de inmediato la tos ferina en los niños, quitaba las pecas y daba calor a los riñones.
No era raro que los transeúntes fueran asaltados por vendedores del más variado género y proceder dentro de lo grotesco, desde dudosas damas que vendían a cinco haluras estampas de Masaryk (arropado con casaca rojo sangre de oficial) y a diez haluras las del barón Richthofen (bastante más exótico, mostrando el perfil de la cicatriz), hasta tullidos de bigotes otomanos luciendo uniformes cargados de medallas y cruces, pasando por rameras, listos de nacimiento, profetas y caballeros de capotes raídos, bolsillos vacíos y méritos civiles, que pregonaban casi al oído sus mercancías:
—¡Filetes de cisne, y no son del Moldava!
Aunque todos sabían que sí lo eran.
—¡Tabaco turco! ¡Jabón americano! ¡Carne de cisne sin abrir! ¡Huevos no empollados! ¡Y el mejor hígado ya cocido o fresco! ¡Al peso! ¡También corazones, cabezas y patas, las mejores para sopas!
—¡Testículos de lobos de los Cárpatos! ¡Machacados es lo mejor para soportar el gas mostaza y si se tienen campos por sembrar y las patatas no agarran!
—¡Hígado de cisne a mitad de corona! ¡Parejas de estorninos a veinte haluras! ¡Se aceptan marcos nuevos de Weimar y dinero americano y francés!