Ilsa Zumalabe Dessirac, una terrosista etarra de falsos ojos azules.

Ilsa Zumalabe Dessirac, una terrosista etarra de falsos ojos azules.

Escribir una buena historia, es uno de los primeros consejos que brindan en cualquier taller o curso de escritura creativa. Pero esas historias tienen que ser contadas a través de las acciones y pensamientos de los personajes. Es ahí donde se requiere de maestría, para crear personajes creíbles, con un objetivo y debilidades; con pasiones y odios, y en ello Rafael R. Costa es un maestro.

Rafael R. Costa esculpe a sus personajes femeninos palabra a palabra.  Sarah Georginas Parker (La interpretadora de sueños), una mujer aparentemente indefensa –viuda y con un hijo pequeño– sorprende con su resolución ante los avatares de la vida.

Ella se acordaba de su hijo, no estaba acostumbrada a dejar de verle ni un solo día. Significaba tanto para Georginas que ese hijo se había convertido en todos los trasatlánticos del mundo y en todas las perspectivas de futuro que podían elaborarse en su mente.

Georginas, poeta y sensible, muestra un coraje de heroína.

No era la primera persona a quien Georginas veía morir (en el abandono del Titanic se ahogaron muchos a escasos metros de sus manos), pero allí presenció lo que era matar.

…Georginas creyó que había llegado su final: si las vigilantes se incorporaban al macabro juego de las gummis, todo estaba perdido.

La novia de Txeroki

La novia de Txeroki está basado en un personaje real: Amaia Urizar de Pazi

La novia de Txeroki está basado en un personaje real: Amaia Urizar de Pazi

“Ilsa Zumalabe Dessirac,  conocida en el submundo etarra como Arrubio, también La Francesa, miembro a sueldo y pistola, perteneciente a los conocidos liberados de la organización era mujer de apariencia discreta, y su imagen distaba mucho de la prejuzgada en alguien entregado a una causa terrorista. No muy alta, de pelo moreno y ojos azules. Sus facciones eran blancas y lisas, podía ser de cualquier nacionalidad caucásica, y al verla se tenía la impresión de que se acababa de licenciar en Medicina en alguna universidad de postín”.

Ilsa Zumalabe Dessirac, una terrorista etarra que debajo del manto de “profesionalidad y entrega por una causa” se desmigaja en pedazos a lo largo de la historia. Tras una frialdad aparente vive en constante terror “Sintió un frío atroz, como una bala de hielo, recorrerle desde la garganta a los pies”.

Rafael R. Costa, intenta encontrar los motivos que impulsan a esta mujer que no duda en matar y poner bombas:

Arrubio, todavía Ilsa, dirigió su calentura adolescente hacia ese joven etarra que a partes iguales la llenó de queso, pasión y pólvora.

Y sin embargo, la novia de Txeroki, no está dispuesta a ciertos sacrificios:

Sólo tuvo que pestañear una vez para recordar la máxima del Manual de ETA que ella misma había ayudado a redactar: el objetivo principal de cualquier acción es salvar la propia vida.

Estos personajes de carne y hueso son de los que quedan grabados en la memoria del lector para siempre. No se trata solamente de la pericia de un narrador; es el resultado de la seriedad con la que Rafael R. Costa, lleva a cabo las investigaciones. Vean aquí un comentario en un foro:

Hace unos años ingresé en estas páginas, bajo el nombre de Valdemar, solicitando información sobre ¿Cómo funciona un talde etarra por dentro? Esa pregunta levantó una polvareda de comentarios, y durante varios meses estuve pegado a estas páginas absorbiendo cuanta información (casi siempre válida) me surtieron desde aquí. Hasta tal punto que continué varias semanas más visitando estas espléndidas páginas, hasta que un nuevo trabajo me desplazó a otros territorios.

El motivo de la información solicitada (tan sensible, por otra parte) era para documentar una novela que tenía estructurada en la mesa de trabajo.

Uno de los capítulos de este libro (son tres, extensos) trata sobre Servicios de Inteligencia Españoles, donde, previa autorización, capturé novelísticamente algunos avatares para nombrar a diferentes personajes del comando de inteligencia encargado de abortar un importante atentado terrorista.

Navarro, Pagano, Zulu, Oslo, Cartledge, Vidocq, Zaldun Beltz, Kaiser, Guau… y otros aparecen en estas páginas, repito que previa autorización expresa, espero que os acordéis. Otros aparecen en anagramas (así lo solicitaron) y algún otro con nombre absolutamente falso como Benhur. Incluso ingresa una tal Isolda, rubia y bella (por meter a una mujer en el comando de inteligencia) que esta sí es absolutamente inventada.

¿Y los personajes masculinos?

Sebastián Ruiz de Aracute, uno de los más reconocidos coleccionistas privados del mundo, y especialista máximo de los sellos españoles es un personaje maravilloso.

Ahora  me falta por leer: Valdemar Canaris El Navegante Solitario

Rafael R. Costa, con tres de  sus novelas

Rafael R. Costa, con tres de sus novelas