La púrpura negra, novela del escritor Luis Murillo predijo un conclave en el año 2013 y un papa argentino

La púrpura negra, novela del escritor Luis Murillo predijo un conclave en el año 2013 y un papa argentino

Luis Murillo, autor y guionista español predijó en su novela LA PÚRPURA NEGRA (2008) que un cardenal argentino que es elegido Sumo Pontífice inesperada y sorpresivamente en un cónclave que tiene lugar en torno al año 2013.

Hay muchísimas tecnologías en la literatura que luego se convirtieron en realidad. En el tiempo que fueron escritas constituían fantásticas ideas de autores de ciencia ficción.  He aquí algunos ejemplos de ideas “locas” que luego no resultaron tan disparatadas:

RADIO: Edward Bellamy escribió en 1888 acerca de los salones de baile que transmitían música a través de las líneas telefónicas.

CONVERSACIONES CON VIDEOS: Hoy “chatear” por video con un amigo es algo común que no asombra a nadie, pero Jules Verne predijo precisamente esa tecnología en su novela En el año 2889, que fue publicada en 1889.

VOTO ELECTRÓNICO: Aunque la tecnología todavía está en su infancia, John Brunner fue el primero en predecir esta tecnología en 1975 en su novela titulada Shockwave Rider.

Por otro lado. Nostredamus, el boticario y medico francés del siglo XVI, es, posiblemente, uno de los más renombrados autores de profecías y eventos futuros.

Sus partidarios afirman que sus enigmáticas cuartetas han predicho una variedad de acontecimientos históricos, como el Gran Incendio de Londres y el ascenso de Adolf Hitler. Los escépticos dicen que la vaguedad de las predicciones que hace que sean fáciles de encajar en los diferentes momentos de la historia.

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LAS SORPRENDENTES PREMONICIONES DE “LA PÚRPURA NEGRA” (2008) SOBRE EL PAPA FRANCISCO

(Del blog del escritor Luis Murillo)

LA PÚRPURA NEGRA narra la historia de un cardenal argentino, Jorge Darío Mendoza, elegido Sumo Pontífice inesperada y sorpresivamente en un cónclave que tiene lugar en torno al año 2013. El citado cardenal, después de muchas dudas, acepta el Papado ya que ve la mano de Dios en esta elección para renovar el catolicismo a la luz del evangelio. A partir de este momento, sus decisiones generan una gran revolución religiosa, social y política a nivel mundial, provocando una serie de conspiraciones para asesinarle cada una por un motivo diferente. Pero lo que más preocupa a dicho Pontífice no es que lo asesinen, sino que alguien descubra el secreto por el que tenía pensado abandonar su condición eclesiástica al finalizar el mencionado cónclave: su amor por una galerista de arte italiana.

El Papa de LA PÚRPURA NEGRA y Su Santidad Francisco tienen una serie de sorprendentes coincidencias, auténticas premoniciones en algunos casos, las cuales reseñamos sucintamente a continuación.

El escritor y guionista Luis Murillo predijo un Papa argentino. La novela "La púrpura negra" tiene también muchas otras "coincidencias" con la vida real.

El escritor y guionista Luis Murillo predijo un Papa argentino. La novela “La púrpura negra” tiene también muchas otras “coincidencias” con la vida real.

1. NACIONALIDAD

Tanto el Papa Francisco,  como el Pontífice de la novela, Su Santidad Adriano VII, son de nacionalidad argentina, poseen ascendencia familiar italiana y ambos tienen una única hermana.  

Pensar en un Santo Padre argentino antes del pasado cónclave era puro alucine. Pero imaginarlo hace siete años, cuando se comenzó a escribir LA PÚRPURA NEGRA era, sencillamente, un desvarío novelístico de auténtica ciencia-ficción.

Que Adriano VII sea argentino se debe al punto de partida de LA PÚRPURA NEGRA:  una noticia publicada por el diario El País, allá por los primeros años ochenta, sobre un arzobispo argentino que abandonó su condición eclesiástica por el amor de una mujer.

2.NOMBRE DE PILA

Jorge Mario Bergoglio en la realidad y Jorge Darío Mendoza en la ficción.

El hecho de que un argentino se llame Jorge es bastante común. Pero lo sorprendente es que en los primeros borradores de la novela el cardenal se llamaba JORGE MARIO Mendoza. El autor lo cambió a “Jorge Darío” porque un amigo, precisamente argentino, le comentó que “Mario”, como segundo nombre,  no era muy frecuente en su país.

3. DIGNIDAD ECLESIÁSTICA

Tanto el personaje real, como el de la ficción, son cardenales, lo cual es absolutamente lógico para participar en un cónclave. Pero también, y esto es menos lógico, ambos han ocupado la sede arzobispal de Buenos Aires, han sido primados de la Iglesia argentina y los dos han presidido la conferencia episcopal de la nación criolla.  

4.      ESTUDIOS

El Pontífice de ficción estuvo en España realizando sus estudios en la Universidad Pontificia de Salamanca; el recién nombrado Papa también vino a España a completar sus estudios en Alcalá de Henares.

Bergoglio impartió clases en el seminario jesuita de Buenos Aires. Mendoza, el Papa de LA PÚRPURA NEGRA fue profesor en el seminario diocesano de Buenos Aires.

5.      EL NOMBRE PAPAL

El cardenal Bergoglio ha elegido el nombre de Francisco, por su devoción hacia san Francisco de Asís y a san Francisco Javier, cofundador de la orden de los jesuitas a la que pertenece.

El cardenal Mendoza, en la novela, elige el nombre de Adriano VII. Pero de nuevo volvemos a los primeros borradores de LA PÚRPURA NEGRA. Durante la redacción de éstos, el papa se llamaba JAVIER. El autor termina cambiándolo a Adriano VII porque un familiar suyo, “lectudópata” empedernido de thrillers religiosos, le insiste una y otra vez en que un Sumo Pontífice llamado “Javier” era poco menos que una “blasfemia novelística”.

Y un dato realmente alucinante: en la audiencia concedida en la mañana del sábado día 16 a todos los periodistas que han seguido el cónclave, el Papa, después de explicarles por qué había elegido el nombre de Francisco, ha revelado que bastantes cardenales le sugirieron en la Capilla Sixtina que se pusiera el nombre de… ¡Adriano VII!

6.      PROFECÍA DE SAN MALAQUÍAS

En la novela, el profesor Martín Crespo, inspirado en el “lectudópata” mencionado anteriormente, descubre una nueva profecía de san Malaquías titulada De terris extremis. Esta expresión latina, literalmente, significa “de tierras lejanas”, pero Cicerón y Tito Livio la utilizan también con el significado “desde el fin del mundo”.

El Papa Francisco, en sus primeras palabras desde la logia de San Pedro expresó textualmente:

―Sabéis que el deber del cónclave era dar un Obispo a Roma. Parece que mis hermanos Cardenales han ido a buscarlo casi al fin del mundo.  

7.      ENAMORADOS

Jorge Darío Mendoza, cardenal en la ficción, entra en el cónclave con la idea de abandonar su condición eclesiástica al finalizar la elección papal. Durante una aguda crisis de fe religiosa, se había enamorado de una galerista de arte italiana con la que pensaba casarse.

Jorge Mario Bergoglio, en su adolescencia, estuvo enamorado de una chica llamada Amalia, a la que prometió: si no me caso con vos, me hago cura. Y en su juventud, ya siendo seminarista en los jesuitas, volvió enamorarse seriamente “de una piba”, según cuenta el mismo Papa en el libro “Sobre el cielo y la tierra” de Abraham Skorka.

8.      PAPA DE COMPROMISO

En LA PÚRPURA NEGRA los electores están férreamente divididos entre un cardenal norteamericano, del primer mundo, y un candidato del tercer mundo, un cardenal hindú. Finalmente, llegan a una solución de compromiso eligiendo a un papa del “segundo mundo”: Sudamérica.

Antes de comenzar el pasado cónclave, en los ambientes vaticanos se daban por hechas dos tendencias relativamente mayoritarias: los poderosos e influyentes electores italianos optaban por el cardenal Scola, arzobispo de Milán, con el apoyo de bastantes centroeuropeos. El resto de los purpurados, excepto los africanos y asiáticos, se inclinaban por el canadiense Marc Ouellet, considerado el delfín del dimitido Benedicto XVI.

A la vista de los acontecimientos,  Bergoglio debió ser un candidato de compromiso ya que no había aparecido en ninguna, absolutamente en ninguna, de las quinielas previas.  Probablemente, ante las posturas enfrentadas e inamovibles de los tres primeros escrutinios, durante la comida del segundo día del cónclave debió surgir la idea de buscar un candidato diferente a los “oficiales”. En base a esta deducción, el nombre de Bergoglio cogería fuerza en el  cuarto escrutinio y se consolidó en el quinto y definitivo. 

9.      EL PAPA Y EL EJE BOLIVARIANO

Los lectores de LA PÚRPURA NEGRA saben que, a raíz de la subida de Adriano VII  a la silla de san Pedro, se ponen en marcha tres conspiraciones para asesinarle, cada una por un motivo diferente. Una de ellas se gesta en las cloacas del eje bolivariano.

La Iglesia sudamericana, no siempre sus dirigentes, se ha opuesto en el pasado a todas las dictaduras militares y civiles de corte derechista. Basta recordar la famosa y controvertida “teología de la libración”. Esa misma Iglesia, con el papa Adriano VII de la novela en la silla de san Pedro, se convierte en el mayor enemigo de la alianza bolivariana. Este movimiento, de corte izquierdista, aglutina a varias naciones sudamericanas encabezadas por Cuba y Venezuela, caracterizándose por un desmesurado populismo, por resucitar los valores indígenas y paganos, por tener vasallos y no ciudadanos,  y por la creación de enemigos exteriores para aglutinar al pueblo en torno a caudillos civiles.

Es absolutamente público y notorio que el cardenal Bergoglio estaba enfrentado a la presidenta Fernández de Kirchner, personal e institucionalmente,  por el tema del aborto y del matrimonio homosexual. Pero también por la ideología kirchnerista, modalidad argentina dulcificada del bolivarianismo.

Esperemos que esta oposición al eje bolivariano creado por el difunto Hugo Chávez y compañía no derive en lo que ocurre en la novela.

10.   POBREZA

Adriano VII, en LA PÚRPURA NEGRA, desde el primer día deja claro que “si Jesucristo no tenía donde reposar la cabeza, la Iglesia tampoco debería tener nada para reposar la suya”, y de inmediato anuncio la venta de las riquezas eclesiásticas.

El papa Francisco, en los pocos días que lleva como Sumo Pontífice, ha repetido una y otra vez que la Iglesia tiene que ser pobre y austera: “Cómo me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres”.  Y no sólo lo ha predicado con la palabra, también con el ejemplo. Nada de coche oficial, nada de lujos protocolarios, nada de privilegios.