(Publicado originalmente en la Revista Suburbano)

icono el escritor  taxista

Lo conocí una tarde de lluvia torrencial, una de esas tardes que parece que caen sapos, culebras, perros y gatos del cielo. Empapado, y sin más preámbulos,  me extendió la mano y de inmediato extrajo un disco duro portátil de una bolsa plástica. «Aquí está mi libro listo para imprenta».

Tomamos un café y me contó su historia.

Era taxista en Miami en el turno de las noches y me traía su sueño. Manejó y escribió por doce años. Escribió acerca de todo lo que merecía ser contado de esas largas jornadas nocturnas hasta que un día un amigo le aconsejó que vendiera su taxi y se concentrara en publicar su libro. Con la ingenuidad de un niño, sin saber mucho cómo es el mundo editorial, así lo hizo: vendió su taxi. Fue a varias editoriales y ahí encontró el primer problema: ninguna transcribía aquellos manuscritos que venía acumulando. Sí, porque hasta entonces todos sus cuentos estaban escritos en cuanta hoja de papel tuviera a mano. No se desanimó. Puso un anuncio en el Diario Las Américas para que alguien lo ayudase a transcribir sus historias y así contrató a una persona que quedó encargada de esa faena.

Cuando esa tarde lluviosa abrí el file de su disco disco duro me encontré un desastre. ¡No había eñes, acentos, ni guiones de diálogos!   Las historias no eran malas. Era un diamante en bruto  «¿Tú has visto esto?». Se excusó: «No tengo computadora. La señora me dijo que estaba listo» y  en un gesto de frustración se llevó las manos a la cabeza.  Le mostré las faltas. Hacía falta una edición. «¿Cuánto va a costar?». Luego de un titubeo aclaró: «No me queda dinero. Tengo que volver a trabajar. Pero no tengo taxi, tengo que alquilar uno… Ahora será más difícil, pero trabajaré para pagar la edición».

En un acto desesperado me mostró un anuncio en la Feria del Libro de Miami del 2012 que decía que Eriginal Books ayudaba a promover a los autores noveles.  Le expliqué que la industria editorial estaba patas arriba, que yo ayudaba a los autores noveles pero que Eriginal Books era una empresa. Tenía al menos que cubrir costos.

Una semana más tarde comenzamos a trabajar una vez por semana en su día libre. Había que tener un texto terminado antes de pasarlo a los editores.  Él quería estar presente para aprender. En uno de los recesos, luego de tomar un café le pregunté:

—¿Cuánto haces en un día malo con el taxi?

—Tengo que pagar $70 por el alquiler del taxi más la gasolina.  Después me quedan cerca de $20.

—¡Veinte dólares por diez horas de trabajo!  —Di un salto en la silla, no lo podía creer—. ¿Y en un día bueno?

—¡Ah! Me quedan $100 —y esbozó una sonrisa que no llegó a cuajar.

—¿Tienes muchos días buenos?

—No, la mayoría son malos.

Ahí fue que decidí que no podía cobrar a este taxista con aspiraciones de publicar un libro. Le conté la historia a los editores y al diseñador gráfico de Eriginal y todos decidimos trabajar pro bono. Pero necesitaba que el autor se involucrara en la promoción del libro. Publicar hoy día es relativamente fácil. Lo difícil es que el libro se conozca. Le hablé de Facebook, Twitter  y blogs. Él abrió los ojos como platos y casi sentí el horror en su mirada. ¡Pero qué burra eres Marlene! me dije a mí misma.  Si no tiene computadora ¿cómo va a saber de redes sociales?

Para hacerlo más difícil no quería publicar con su nombre verdadero.  Tiene miedo que sus historias no gusten. Quería hacerlo con un seudónimo. ¡Ahora sí que me la puso difícil! Ni siquiera podré hacer gestiones para alguna presentación en radio o en televisión. ¿Qué voy a hacer?

Decidí hacer un crowfunding con Indiegogo. De esta manera el libro del El Escritor Taxista tendrá una pre-distribución  antes que el libro sea público y  podré disponer de libros impresos para realizar otras acciones de promoción.

El crowfunding se dio a conocer durante la Feria del Libro de Miami de este año, en el panel “Autores Hispanos Independientes”. En definitiva es un reconocimiento a la Feria porque el Escritor Taxista me encontró por un anuncio de la Feria del Libro del 2012.

Ahora quisiera pedir a todos que ayuden también al Escritor Taxista a cumplir su sueño. Puedes hacerlo divulgando la noticia entre tus amigos y  haciendo alguna contribución por la que recibirás en agradecimiento el libro ¡Hey Taxi! Crónicas de un taxista en Miami, bien sea en edición electrónica o impresa, según el monto de lo aportado y la preferencia del donante.

Gracias a todos los que han contribuido hasta el momento.

Tú puedes contribuir también.