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María José Moreno, una novelista bestseller en Amazon, mencionó su opinión acerca de la «marca del autor» en una entrevista en Canal Literatura .

Para triunfar en el ámbito digital necesitas de un ingrediente básico: la visibilidad. Es decir, tienes que ser visible en las redes sociales para que puedas hacer visible tu obra. Para ello debes de haberte creado «una marca personal». Mediante nuestra marca personal iniciamos el acercamiento al resto de individuos bajo un  doble aspecto: nuestro nombre y nuestra apariencia visual. Esta apariencia está en relación con nuestros intereses, la personalidad, nuestros objetivos y metas, nuestra capacidad, educación, preparación… Esa marca personal es como tu «reputación on-line» y hay que cultivarla antes de lanzarnos a vender nuestras obras. Pero como cualquier reputación debemos cuidarla muy, pero que muy bien, porque en la Red todo queda para siempre.

El autor como «marca» (personal brand en inglés)  puede resultar sacrílego a los amantes clásicos de la literatura que restringen el concepto a las obras literarias de reconocida calidad estética.

El tema es demasiado peliagudo y tiene más aristas que un puercoespín para poder profundizarlo en una entrada de un blog. Lo cierto es que cualquier autor novel que publique su primera obra,  ya sea de manera independiente o a través de una editorial necesita de una marca personal.

En realidad hoy en día todos necesitamos una marca personal. Es una de las consecuencias de la Web 2.0 y de las redes sociales.  Antes de que un posible empleador te cite a una entrevista te “googleará”, y es posible que tu empleador actual también lo esté haciendo para saber cómo interactúas con la gente  y qué imagen tienes online. En esencia tu marca personal es quién eres y cómo quieres ser conocido. Hoy necesita de una marca personal desde la Coca Cola hasta un cirujano o un jardinero. Todos tenemos una imagen pública.

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UN EJEMPLO DE MARCA PERSONAL DE UN AUTOR

En la campaña Oferta del Día Kindle o Flash Kindle en España están usando dos libros como promoción gratuita, uno de ellos es El legado de la autora bestseller Blanca Miosi, el otro es La suerte de los irlandeses del escritor J.L. Rod.

Quiero concentrarme en esta última novela: La suerte de los irlandeses.  Se trata de un clásico thriller de espionaje que se desarrolla en la España actual. Pat MacMillan es un español de origen irlandés que trabaja para la División de Contrainteligencia de los servicios secretos españoles. MacMillan es un híbrido entre Philip Marlowe y Bruce Willis. Es la versión española del hardboiled detective: un tipo duro, cínico, con pistola, fumador, bebedor, conocedor de los barrios de dudosa reputación, mal hablado, machista y machazo que resuelve los misterios a cojones y perseverancia.

Para compensar (ying-yang) el autor concibe a  MacMillan como un entendido en jazz, lector de los clásicos, excelente cocinero, buen hijo –hipotecó su casa para cuidar de su madre con Altzheimer-, y preocupado por los problemas sociales del mundo (Es el número de preso de Mandela. 46664. Le admiro mucho, estuvo encerrado veintisiete años en ocho metros cuadrados y cuando salió fue capaz de hacer una revolución sin pegar un solo tiro. Yo no habría sido capaz), y España (Me fui cuando España era rica y prospera y cuando volví había cinco millones de parados y estábamos en la ruina. Fue todo un viaje en el espacio-tiempo. / Es mentira que haya dos Españas Zorro, si fuera así yo viviría en la otra. Somos un país con metástasis colectiva).

¿Cómo creó su marca este J. L. Rod? (Por cierto, creo que es un seudónimo y que la foto en Twitter no es real, tal vez es un “parado” de la Contrainteligencia española).

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J. L. Rod  hizo un buen website en español e inglés, que anuncia La suerte de los irlandeses y las próximas novelas: Mañana es otro mundo y Un mal día lo tiene cualquiera. Abrió una cuenta en Twitter en la que  define su marca como: Me llamo J.L. Rod y escribo #novelanegra.

¿En qué falló? Desafortunadamente la novela tiene decenas de faltas ortográficas, en especial, con la acentuación: tenia, venia, vacio, articulo, magnifica… A lo mejor J. L. Rod es un auténtico irlandés que vivió mucho tiempo en España y le cuesta trabajo la acentuación castellana.

Espero sinceramente que J. L. Rod  rectifique todas esas faltas para poderle dar 5 estrellas porque ha creado un excelente personaje al estilo de Dashiell Hammett pero con autenticidad española, o como dicen los cubanos “a lo gallego”.