Alejandro Fonseca (Foto de Ernesto G.)

Alejandro Fonseca (Foto de Ernesto G.)

En el blog La otra esquina de las palabras aparece un comentario acerca de los poemas de Alejando Fonseca: “No entendí bien los poemas. Son muy difíciles”.

Un lector anónimo responde: “Muy buenos los poemas de Fonseca. La poesía no siempre se entiende, al igual que el arte plástico moderno, muchas veces no hay que entenderlo hay que sentirlo”.

¿Qué es poesía? Pueden encontrarse tantas respuestas como poetas.  Emily Dickinson dijo: “Si leo un libro y hace mi cuerpo tan frío que ningún fuego puede calentarlo, entonces sé que es poesía”. Juan Ramón Jiménez afirmó que la “poesía es el encuentro después del hallazgo”. T.S. Elliot opina que la poesía genuina puede comunicar antes de ser comprendida. Para el romántico Becquer poesía eres tú. Entonces, ¿qué es la poesía? Tal vez la característica fundamental para la definición de la poesía es su falta de voluntad para ser definida o etiquetada.

El periodista y poeta Manuel Vázquez Portal comenta de la poesía de Alejandro Fonseca:

 A veces queremos conquistar el universo con la poesía. Olvidamos que el universo total no es el universo que inventamos con nuestra lírica. El universo del poeta, comúnmente, no coincide con el universo total o los universos de otros. De lo contrario seríamos cronistas sociales, nunca poetas. De ahí que la poesía tenga ese rasgo de soledad, de mensaje cifrado, que no por hermético es oscuridad.

Los códigos individuales, a lo sumo, logran ser descifrados por aquellos otros que comparten ciertos secretos. Por ello la poesía no es un acto multitudinario, sino un acto como de redención grupal. Alejandro Fonseca hace mucho tiempo descubrió ese secreto. Ya sabe que la poesía no es el mundo, sino, su mundo. Mundo que por muy oscuro, cerrado que parezca para otros, para él, y para sus cercanos, es diafanidad, complicidad y disfrute. Solo los que comparten su hermenéutica individual pueden alcanzar sus verdades. Los otros, al final, solo alcanzan a ver una facturación de poeta cribado, depurado, sólidamente arraigado en su universo privado. Y eso es la poesía, lo otro, explicaciones que no rebasan la especulación.

Toda poesía es oscura para quien no tiene las claves del poeta en juego. Golpe en la sombra, su libro más reciente, así lo confirma.

¿Cuántos significados puede tener la expresión “golpe en la sombra”. La interpretación puede ir desde un atraco nocturno de típica película de acción hasta una novela dramática en la que el argumento sea, por ejemplo, la traición. Pero eso, desde el punto de vista epistémico, no es más que simple polisemia, juego de preceptiva literaria, y lo poesía es otra cosa. De ello que toda oscuridad no sea más que la búsqueda, por parte del poeta, de una luz trascendente que solo alcanzan aquellos que, en conjunto, el poeta y sus conjurados, la procuran.

Creo por ello que eso obliga acercarse primero al poeta, al universo del poeta, y luego a su poesía. Identifíquese con el poeta y logrará identificarse con su lírica.

Ahora, si realmente quieres saber qué es poesía, lee poesía. Léela detenidamente. Presta atención a cada frase. Lee en voz alta. Vueve a leerla. Ahí encontraras tu definición de poesía. Y para ello dejo algunos poemas de Alejando Fonseca.

alejandro_fonseca

Golpe en la sombra esta de venta en Amazon.com y Barnes&Noble (Estados Unidos), Amazon.es (España), Bookadda (India), Angus&Robertson (Autralia) y Alibris  y Abebooks (Reino Unido).

GOLPE EN LA SOMBRA

Las mariposas giran
y el inocente no puede rebelarse.
El sol se avergüenza en mi frente:
estoy olvidando la riqueza del lenguaje.
Ah de la vida, un golpe en la sombra.
Por qué la extrañeza, el espía
que recorre el esplendor ajeno.
Hay música, gatos que huyen:
miseria en los sarcófagos abiertos.
La piel, los bolsillos, los aplausos
es palpable la amenaza que te lleva
y te despierta en habitaciones
que apenas tienen un dueño.
Ah de la tarde en que vinieron
barcos, fotógrafos vomitando.
Siento el olor de los caballos.
Los vecinos ensombrecen la tarde.
La misantropía será la ciencia del futuro.
Qué absurdo ruge el unicornio:
animal que aún quiere bostezar
en una ciudad donde las puertas
aprenden la displicencia del derrumbe
y un borracho propugna pentagramas.
Sólo el insomnio fabrica la belleza.

SOBRE UN LIENZO LA CIUDAD
Serían absurdas
conversaciones entre ruinas
ácaro y alcohol
cristales todavía opacándose
paraplejia, números que huyeron
la sombra cojeaba trasmutada
en los círculos obligados:
oficinas que iban de la urdimbre
a la sospecha de manuales
desfloraciones teóricas: el personaje
mismísimo ahora intenta flagelarse.
Sobre una lona el claroscuro devoto
disfraz de la única permanencia.
Las guitarras devanaban tesoros
sucio espectáculo de palmeras
para sentirse cómplice: demagogia
un golpe de rincones resarciéndonos.
Sobre un lienzo sigue la ciudad.
Su penitencia desperdicia sahumerio
en otras noticias: calamidades
que atraviesan el paso de las aguas.
Transgrediendo el fondo de otras noches
qué pudiera quedar: se supone imaginerías:
el sordo que blasfema en el oído del ciego
un prontuario de esperpentos
para dormirse en los laureles.