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Durante décadas editores y lectores han usado la Prueba de la página 99 para juzgar la escritura de un libro antes de comprarlo o decidir publicarlo. ¿Por qué la página 99 y no la 1? Es una selección arbitraria. Algunos dirán que es injusto, aleatorio o caprichoso. Pero muchos lo usan desde que el escritor y crítico inglés Ford Madox Fox lo mencionó por primera vez: “Abre un libro en la página 99, léalo y la calidad del conjunto de la narración se revelará ante sus ojos”. Ford consideraba que un buen escritor presenta sus dones en cada línea que escribe.

¿Por qué no más de una página? Se supone que es una instantánea, un fragmento.  Una página para capturar al lector. La página 99 corresponde por lo general  a la mitad o tercera parte de un libro. Se supone que en la página 99 los personajes están delineados y la trama debe haber alcanzado algún desarrollo. Esto a menudo es la parte más traicionera de una novela. Algunos otros editores ampliaron el criterio de Ford leyendo la página 93 (restando 6) o la 105 (sumando 6).

Es un método que se mantiene vigente. María Fasce, editora literaria de Alfaguara en Madrid, declaró al periódico argentino La Nación:

A veces leo una página y ya sé que no. Aplico el método de Ford Madox Ford y no me falla. Él recomendaba leer siempre la página 99: si el escritor es bueno va a mantener la altura hasta ahí. Obviamente después leo la novela completa. Los comienzos también son muy importantes.

Decidí usar la Prueba de la página 99 a la novela LUCRECIA QUIERE DECIR PERFIDIA  (Ediciones Bagua) de Chely Lima:

Pero cuando me palpo el bolsillo interior de la chaqueta para sacar la billetera, me doy cuenta de que me falta algo. Sí señor: me falta la aguja de oro. La aguja de Lucrecia, que reposa desde hace años en este bolsillo de mi única chaqueta decente, y que va conmigo para arriba y para abajo como si fuera un talismán, para que, el día en que me vistan con este mismo traje y me lleven al Cementerio de Colón, el alfiler se vaya junto a mi cuerpo.

¿Quién pudo haberlo sacado de su funda de terciopelo?, ¿quién si no tú, Lucrecia?

Continué con la página 93, (fragmento para no estropear la trama detectivesca):

—Lucrecia, mátame, por lo que más quieras. Descuartízame lentamente y déjame después por ahí, por donde te parezca, para podrirme lleno del olor de tus manos. Mátame poquito a poco. Te juro que voy a llorar y a gritar. Y voy a sufrir durante mucho tiempo. Ensaya en mí todos tus placeres: pínchame con tu aguja de oro en esos sitios donde más duele. Usa la tijera y el hierro caliente. Ve consumiéndome, bruja de mi corazón, hasta que no quede de mí más que un guiñapo que no recuerde ni su nombre.

Pero no quiso. Estaba ávida de cuerpos nuevos, más fuertes que el mío, más jóvenes o mejor vestidos, con más atributos de poder.

Página 105:

Mi presión arterial estaba perfecta, tal como lo suponía. Y, para qué negarlo, una vez que se me pasó la impresión de haber encontrado a la señorita […] agonizando delante de mi puerta, mi mayor dolor era saber que nunca más sostendría entre los dedos el cuerpo afilado y frío de la aguja de oro.

Subí lentamente los peldaños que me llevaban hasta el apartamento, dije que no al ofrecimiento de Marta y Octavio de acompañarme esa noche, y tampoco acepté la invitación de Laura para tomar una sopa caliente con ella y Raulito.

Entré a mi sala con paso firme. Estaba claro de que este iba a ser uno de los momentos más duros de mi vida.

Todo se hallaba revuelto en el cuarto matrimonial: los cajones de par en par; trajes de Lucrecia abandonados sobre el respaldar de la butaca, su peine de plata y el espejo redondo con incrustaciones de nácar que le regalara yo mismo en unas Navidades ahora remotas, junto a una barra labial, en la esquina del tocador.

Lucrecia quiere decir perfidia me cautivó desde que oí a Chely Lima leer un fragmento en el Centro Cultural Español de Miami. Quería tener esa novela en la colección de Eriginal Books por lo que llegué a un acuerdo con Mayda Bustamante, la presidenta de Ediciones Bagua para publicar de manera conjunta una edición electrónica.

Lucrecia quiere decir perfidia estará en la Feria de Madrid en el stand de Ediciones Bagua y está en preventa a precio de lanzamiento ($1.99) en Amazon.

No pierdas la oportunidad de leer esta joya literaria.

OTRAS OPINIONES DE LUCRECIA

LUCRECIA QUIERE DECIR PERFIDIA: UN THRILLER DISTINTO

Por un lado, el lector encontrará aquí todo cuando esperaría encontrar en un thriller. Se mantendrá ocupado intentando adivinar quién y por qué comete el asesinato… o mejor dicho, los asesinatos. […]

Pero lo que realmente servirá de trampa al incauto son los aspectos no convencionales que se integran al género en una deliciosa y delirante mezcla. Para empezar, contiene un ingrediente bastante raro en el género policiaco: el humor. En grandes dosis y de todos los colores: negro, blanco, verde, y de otros matices que no me atrevo ni a aventurar.

Daína Chaviano
Premio Azorín 1998

LUCRECIA, ENTRE LO DETECTIVESCO Y EL SADOMASOQUISMO

… deliciosa novela policial en la que los policías no desempeñan un papel muy relevante. La investigación la lleva a cabo, a su manera nada ortodoxa, el narrador protagonista: el señor Anselmo, un octogenario que no soporta la música escandalosa de los jóvenes y vive obsesionado por el recuerdo de un amor tan indeleble como oscuro y retorcido. […]

Uno de los indiscutibles hallazgos de esta novela es la creación del personaje central femenino, esa Lucrecia que atormenta y subyuga a los hombres con su punzante alfiler de oro y su chal de seda verde esmeralda, convirtiéndolos en víctimas gozosas de su oscura imaginería sexual.

Antonio Orlando Rodríquez
Premio Alfaguara 2008