el rastreador

Blanca Miosi es una de las más exitosas autoras independientes hispanas que publica en Amazon.  En el año 2012 Eriginal Books la entrevistó por primera vez cuando su novela La búsqueda cumplía 100 días en la lista de bestsellers de Amazon.

Su última novela, El Rastreador se ha ubicado en muy pocos días en la lista de bestsellers de Amazon.  Blanca ha accedido a comentar acerca de este libro.

¿Cuál es su mejor escrito? ¿Por qué?

Sin duda LA BÚSQUEDA  por tratarse de la vida de una persona muy cercana y por los años que me tomó hacerla. Fue con la novela que aprendí a escribir, entiéndase esto a escribir como se debe, aprendí que una historia por más buena que sea, si carece de estilo literario estará por debajo del estándar  al que los lectores están acostumbrados.

En su faceta de escritora, ¿qué es lo más satisfactorio?

La comunicación.  Saber que otros leen lo que escribo es lo que me produce mayor satisfacción.

¿Cuál es su mayor miedo como escritora?

Que llegue el día en el que no pueda escribir porque se me olviden las cosas o las confunda. A medida que una envejece pueden sobrevenir enfermedades que impidan seguir escribiendo: defectos  en la visión, pérdida de facultades… esos son mis mayores temores, no solo como escritora sino como ser humano.

¿De dónde salen las ideas?

Siempre hay ideas revoloteando en mi mente, eso no quiere decir que todo el tiempo esté pensando en escribir algo acerca de lo que me rodea, como piensan algunas amigas que siempre me dicen: “ya sé. Se te está ocurriendo una idea para una novela”, cuando guardo silencio digiriendo algo que me haya dicho. No es así. Hablo y escucho de manera pausada, me gusta comprender lo que la gente me dice, eso no quiere decir que de inmediato surja una idea para una novela.  Las novelas, al menos las que escribo yo, no están basadas en experiencias cotidianas de personas normales.  Creo que tengo una mente maquiavélica alimentada por las novelas que he leído a lo largo de mi vida.  A veces una idea puede surgir de un hombre que se arrastra por las calles con una especie de patineta porque no tiene piernas. Entonces surgen las preguntas: ¿Por qué? ¿Y si ese hombre en realidad fuese un espía? ¿Y si fuese el jefe de una banda de ladrones? ¿Y si se hizo cortar las piernas para escapar de un mal mayor? Etc.

Volviendo al arte de escribir novelas, ¿cómo es el proceso de creación de un personaje?

No sé si te habrás dado cuenta de que generalmente escribo desde la perspectiva de un personaje masculino.  Creo que son más racionales y me identifico con esa manera de ser. No soporto el comportamiento  errático y repetitivo de las heroínas.  Los hombres de mis novelas son seres humanos inteligentes, con convicciones, no necesariamente guapos de físico pero sí muy atractivos.  El personaje, sobre todo si es el principal, debe llevar el peso de la historia, debe tener además de los conflictos que surjan en la trama, sus conflictos personales, que los haga humanos, que rían, lloren y hasta deseen perder la vida. Un buen personaje es importante porque el lector se sentirá identificado con él.

En la novela EL RASTREADOR los personajes femeninos no salen muy bien parados: sus convicciones cambian según sus sentimientos amorosos ¿por qué?

En esta novela en particular, por tratarse de una mujer de religión y costumbres diferentes a las occidentales, su comportamiento es bastante peculiar.  Ella no está segura a quién ama. Siente atracción por dos hermanos pero sus convicciones religiosas la llevan a elegir al que considera más cercano a ella. La otra, Joanna, es una joven de buen corazón pero un poco alocada, busca seguridad y la encuentra en Kevin,  es la primera vez que un hombre le produce esa sensación y piensa que está enamorada, pero más que eso, está agradecida.  No puedo decir lo demás porque estaría adelantando demasiado la novela, pero básicamente estas dos mujeres tienen sus propios problemas existenciales aunque no doy demasiada importancia a la parte romántica porque es una novela que  se centra en la acción.

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Algunas citas de EL RASTREADOR:

“Llegó a diferenciar los turbantes que usaban los wazari de los paquistaníes, de los afridi, y también los gorros de piel invernales de los uzbekos, así como de los chitra”.

“El idioma árabe cambia si una persona lo habla rápido o muy lento”

“Tanto afganos como pakistaníes están mezclados por una serie de parentescos, además del idioma pashtún, que se habla en gran parte de ambos territorios”.

En LA BÚSQUEDA tenía de primera mano datos para la novela porque su esposo fue un protagonista. Pero EL RASTREADOR se desarrolla en lugares que supongo que no ha visitado: Londres, Washington,  Peshawar, Dubai, la selva peruana,  por lo que deduzco que requirió de una gran labor investigativa  ¿Cómo fue ese proceso?

He escrito doce novelas y en la única que tuve contacto directo con el protagonista fue en LA BÚSQUEDA.  Todo autor que se respete debe empaparse en lo posible de la cultura, geografía, clima, costumbres, de los lugares donde actuarán sus personajes.  Y hoy más que nunca tenemos información a través de muchos medios.  En cuanto a la selva peruana… yo viví un buen tiempo allí, sé lo que es manejar un machete para abrirme paso a través de una trocha en subida, en la que la vegetación parece crecer literalmente ante tus ojos.  Tengo amigos árabes,  ellos me explicaron algunas cosas, lo demás debí investigarlo, necesariamente, como siempre.

Dedicó EL RASTREADOR al  soldado norteamericano  Jorge L. Guzmán Díaz, ubicado  en Afganistán. ¿Guzmán leyó el manuscrito de la novela? ¿Tuvo  EL RASTREADOR lectores Beta?

Jorge Guzmán ya no está en Afganistán.  Antes de alistarse al ejército norteamericano era policía en Puerto Rico y técnico dental de profesión.  Un accidente lo retuvo muchos meses en Puerto Rico y tiene un grave problema en una de sus piernas, más precisamente un tobillo. Tuvo una operación delicada que duró varias horas hace un mes más o menos, y en estos momentos está tratando de volver a caminar, lo cual es un proceso lento y muy doloroso porque quedaron comprometidos músculos , nervios y tendones.  Espero que haya leído la novela, se la envié de obsequio, no hablamos mucho porque se ha vuelto muy parco, ya no es el muchacho entusiasta que conocí cuando estaba él en Afganistán. Si llegase a leer esta entrevista sabe que le deseo una total recuperación y un maravilloso futuro.

No acostumbro tener lectores Beta porque es difícil hallarlos. Sin embargo, en esta ocasión, en la tertulia literaria de los sábados en la que acostumbramos reunirnos cinco amigos, llevaba un capítulo semanal. No es algo que me agrade hacerlo, pues la novela va cambiando conforme avanzan los acontecimientos, pero algo tenía que llevar para leer y fueron algunos capítulos de EL RASTREADOR.  Pero quien es no solo mi lector Beta sino mi corrector, es Fernando Hidalgo,  un médico español especializado en el lenguaje,  a quien no siempre le gustan mis novelas, pero me sirve de una ayuda extraordinaria. Cuando existe algo que no le gusta o con lo que no está de acuerdo, me lo dice sin miramientos, amén de las correcciones y tachones con los que me devuelve los manuscritos. Es la clase de lector que todo escritor necesita para conservar los pies en la tierra.

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