sofia_serra
A través del poeta Manny López descubro esta historia de terror y desesperanza. Desafortunadamente, no se trata de una historia de ficción para que suban los niveles de adrenalina del lector, es la triste y oprobiosa realidad de la poetisa Sofía Serra.
Reproduzco del blog de Sofía Sierra Necesito ayuda urgente, por favor.  Si puede ayudar de cualquier manera puede contactar a Sofía a sfserra@gmail.com.
Pueden también enviar cualquier ayuda monetaria mediante Paypal a la cuenta de su hijo Manuel Jesús Távora Serra, email: mtavser@gmail.com
Aquí lo que Sofía Sierra cuenta:
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El pasado día dieciséis de Junio mi marido volvió a esta casa de lo que yo ya intuía no era su trabajo. Lo hizo con el semblante casi eufórico, como borracho de alegría, como el de un niño al que le hubieran hecho el regalo que por fin tanto anhelaba, quizá como aquella bicicleta que en su adolescencia pidió a su padre cuando a este le tocó un pequeño montante en la quiniela y el mismo se negó siempre a comprarle, a pesar de ser un hijo modelo y un buenísimo estudiante. En sus manos traía un fajo de billetes de 50 y 20 euros que en total sumaban una cantidad de 3000 o cuatro mil euros. Ni siquiera los llegué a contar. Acababa de atracar un banco, sin violencia y pidiéndole disculpas a la señora cajera, pero había robado. ¡Por fin podía traer dinero a casa! Su alegría y euforia era tal que mi hijo y yo mirándonos solo pudimos sentir lástima llena de amor, pena expresada en contención de lagrimas y besos y caricias al ser conscientes, ponérsenos en evidencia el calvario por el que había pasado estos últimos meses. Aunque para toda la familia han sido tremendamente difíciles comprendí que para nadie como para él. Ahí en su rostro se hallaba la fotografía de su esfuerzo moral y hasta físico (está enfermo de rodillas y tobillos) realizado. Ahora descansaba. Yo, aunque parezca inverosímil, puesto que adivinaba que en cuestión de pocas horas sería detenido, también. De alguna forma era el fin de una pesadilla, una pesadilla provocada hace más de año y medio por la sinvergonzonería de su antiguo jefe que, abrumado de deudas de todo tipo dada su tendencia al despilfarro y el derroche, había preferido seguir comprándose coches de alta gama, mantener a niños que no sirven para estudiar en uno de los colegios más caros de sevilla y permitir que su mujer se gastara hasta seis mil euros en cada modelito que estrenaba, antes que pagar a sus trabajadores.
De aquí llegó todo.
Hoy mi marido está detenido en prisión preventiva en la cárcel de Sevilla 1. Aún no he podido visitarlo. Primero hay que registrarse y no me ha llegado el dinero para ello. Los siete euros que nos quedaban se los di a mi hijo para que se desplazara a sevilla a intentar enviar currículums para él encontrar algún trabajo: mercadona, decathlon, todos sabemos a qué tipo de trabajos me refiero. Lógicamente ha tenido que dejar de prepararse las oposiciones a abogado del estado con las que estaba desde septiembre, olvidar el futuro prometedor que observábamos factible para él. Nos toca trabajar en lo que sea. Aunque sé que para mí caso la cuestión está casi imposible.
No podemos volver a Sevilla porque en el piso de la calle enladrillada donde vivíamos no hay ni suministro eléctrico ni agua. Por ese motivo tuvimos que venirnos el 7 de abril a vivir aquí al campo, dada nuestra imposibilidad para hacer frente al pago Con 426 euros de subsidio de mi marido no da ni para casi comer. Además, el susodicho y mal nombrado como empresario (una empresa constituye desde mi punto de vista además de una posible fuente de dinero una responsabilidad social),que es el que alquiló la vivienda como parte del pago de la nómina de mi marido, dejó de pagarlo hace dos o tres meses. Nos veo en cualquier momento con la orden de desahucio sobre él.
El gran problema es que viviendo aquí las posibilidades de encontrar trabajo se me reducen a 0. Además de que cuando llegue el frío y la luz comience a saltar por las lluvias o la bomba del pozo se estropee, yo sin mi marido no puedo arreglarlo.
En el momento en que escribo esta entrada en mi blog no me salen las lágrimas, imagino que porque estoy haciendo, peleando como es posible en estos momentos. Llevo cuatro días sin ducharme, apenas he atinado más que a llorar empatizando con el horror que mi marido ha tenido que vivir para llegar a tal extremo y que yo no he sabido ver. Él puede ser culpable de ese delito legal por el que lo condenarán, aunque el dinero ha sido devuelto, pero yo soy culpable moralmente al cien por cien. Lástima que los códigos legales no contemplen la falta moral como condenable. Otro gallo cantaría en esta sociedad que entre todos consentimos. He fallado como esposa y como compañera en la vida. Hasta las trancas. A ello se une la conciencia, aún más fehaciente, de que sin él a mi lado, mi vida no tiene sentido. Es decir lo quiero con toda mi alma, y aunque a algunos pueda escandalizar, me invade orgullo por su persona: al menos no se pegó el tiro como otros muchos padres de familia hacen. Aunque algo desquiciado, hizo lo que moral y humanamente y naturalmente la ley del sentido común dicta: coger dinero de donde lo hay para llevarlo a donde sabía que hacía falta urgente, puesto que todos sus intentos legales (búsqueda denodada de algún tipo de empleo) habían fracasado.
Dese el año 2005 trabajó para le empresa del innombrable, entró como peón de mudanzas ganando 800 euros al mes, salía de esta casa a las cinco o seis de la mañana y en ocasiones, por la mala organización del trabajo, daban las dos o las tres cuando volvía. Se reventó. Sin embargo, al ser una persona inteligente y preparada fue progresando en su trabajo. Consiguió organizar la empresa que gracias al esfuerzo de mi marido se convirtió en puntera de su labor hasta en zonas tan lejanas como el País Vasco y Cataluña. Logró que una empresa familiar de cuatro personas que solo se dedicaba a pequeñas mudanzas llegara a contar con más de cuarenta empleados. Todo lo llevaba él para adelante, salvo la contabilidad. En cuanto el dueño vio entrar raudales el dinero se dedicó a gastarlo en un nivel de vida que no estaba a su altura humana ni profesional. Después lógicamente llegaron los pagos de esos préstamos : fue cuando dejó de pagar puntualmente a sus empleados, fue cuando comenzó a pagarnos adita, hoy te doy doscientos y ya veré lo que puedo la semana que viene. Así vivimos hasta hace año y medio.
Imagino que ya se habrá enterado de la situación de su antiguo encargado al que llamaba su amigo. Por si me lees, lolo, tú y tu sinvergonzonería como ser humano y empresario habéis sido el radical causante de la tragedia que ha asolado esta familia. Aunque ya sé que de nada sirve que te lo diga, puesto que en conciencias como la tuya, y la de tu mujer, no existe ese mínimo que a la mayor parte de los seres humanos nos habita de dolor por el mal provocado.
A todos mis lectores y seguidores de este blog: mi familia y yo necesitamos ayuda urgente. Pido apoyo moral, pido afecto y ningún reproche. Y pido ayuda económica y laboral. Las instituciones públicas no me otorgan ningún tipo de subsidio económico. Existe un salario de solidaridad de unos 450 euros del que ya me han avisado tarda meses y meses en resolverse. Actualmente vivimos mi hijo y yo con 426 euros al mes, productos del subsidio de desempleo que cobraba mi marido, y que ni siquiera sé si podré seguir cobrando. Mi marido come y duerme en prisión, aunque le quedaba poquísima ropa y toda lo suficientemente raída, ayer conseguimos hacerle llegar un par de calcetines y un par de camisetas de las de andar por casa (tampoco tiene otras). Sé que él pensará que al menos es una boca menos por la que preocuparse. A mí se me va y se me viene cometer otro atraco con la idea de liberar a mi hijo de tanta carga, porque conociendo su elevada estatura moral asume para sí toda la responsabilidad externa familiar. Intento en lo posible no caer en la locura y solo hacer lo que está a mi alcance, moverme en lo que sé es mi ámbito, al menos para empezar, hacer esto que hago. Escribir esta entrada y pedir ayuda por aquí.
Me acompaña el sentimiento de que no pido nada que a lo largo de estos catorce años que llevo en internet yo misma no haya dado. Públicamente he intentado regalar belleza a un mundo feo, unas veces con mas acierto, otras con menos. Privadamente he ayudado con mi trabajo a personas que o bien me lo solicitaban o bien yo preveía que lo necesitaban, gratuitamente. He apoyado moralmente a amigos y hasta a “enemigos”. He dado todo lo que soy a través de este blog y otras colaboraciones en redes culturales y sociales y hasta editoriales. Así que me acompaña saber que no ruego ni suplico nada que no sea justo, nada que de alguna forma no merezca.
Todos saben lo que sé hacer: escribir, fotografiar, pensar, enseñar, coser, limpiar, maquetar y diseñar libros y portadas de los mismos, corregir textos. También sé preparar un huerto, cultivar un jardín, coger una motosierra, una desbrozadora y hasta arar con motoazadas. Conduzco bien, muy bien, y sin cansarme, aunque ahora mismo me está vedado coger la única propiedad con la que mi familia cuenta, el automóvil que compramos en el año 2007, un peugeot 307, porque no hemos podido pasarle la ITV por falta de dinero que hace dos meses cumplió. Para gasolina y poder desplazarme, ni les cuento.
Poco más que añadir. Prestadnos ayuda, por amor de dios y de los hombres. Y por justicia. Mi marido ha sido y es una víctima, y con él, su familia, que con tanto amor ha intentado con toda su vida, cuidar.
Sofía Serra Giráldez (poeta, madre y esposa)
DNI 28462819C
P. D. 1 Dejo mi correo electrónico por si cualquiera desea hacerme cualquier pregunta de una forma más privada. U ofrecerme cualquier tipo de trabajo del que pudiera extraer la mínima cantidad posible de dinero, la que sea.
sfserra@gmail.com
P. D. 2 Dejo el número de cuenta donde si la solidaridad os conmueve podéis hacer llegar lo que buenamente podáis.
Manuel Jesús Távora Serra
0049 0606 19 2391923760
P.D. 3 Hago esta entrada desde el campo, la escribo en mi ordenador (que no puedo empeñar ni vender porque lleva estropeado un año y medio, solo yo sé arrancarlo) y no sé cómo me las apañaré para pasar el texto al teléfono y de ahí a mi propio blog. Mi teléfono es uno muy normalito que no admite textos en words ni que yo le adjunte pdf siquiera. Por eso últimamente no subo poemas a este blog.
AYUDA, Por favor. RUEGO DIFUSIÓN.