romance

No es ningún secreto que las novelas románticas han sido un foco de atención para las mujeres durante décadas. Según una investigación realizada por el Romance Writers of America, el 91 por ciento de los lectores del género son mujeres.

La ficción romántica y erótica sigue siendo el sector de mayor venta del mercado del libro. El año pasado, el género trajo a la friolera $ 1.5 mil millones en los EE.UU. solamente.

Leí algunas novelas románticas cuando era un adolescente. Sin embargo,  pronto me sentí avergonzada. ¿Por qué?  “Las chicas inteligentes no leen novelas románticas”, me dijeron.

Bueno, crecí y descubrí que alguien mintió. Porque entre las lectoras de romance hay un alto porcentaje de graduadas universitarias, científicas, doctoras y académicas.  Una encuesta de investigación de mercado realizada en el año 2005 afirma que el 42 por ciento de los lectores de romántica tienen al menos una licenciatura.

Académicos de nueva ola en Estados Unidos afirman que los críticos culturales denigran la cultura popular como una manera de hacer distinciones sociales entre la élite y no-élite. De ahí viene el supuesto de que los libros de romance se leen principalmente por las mujeres menos educadas.

Algunos géneros  populares -misterios y ciencia ficción- parecen haber  sido catalogados por los sociólogos como “genetrificación”. La genetrificación se produce cuando los miembros de las clases educadas (y críticos) comienzan a tratar una lectura popular o género de entretenimiento como “arte”. Un indicador de la genetrificación es la atención regular que reciben algunos géneros en el New York Times Book Review. Esta publicación tiene columnas regulares de reseñas sobre libros de misterio, crimen y ciencia ficción. Pero no de novelas románticas.

Ese prejuicio puede ser el resultado de las ideas falsas sobre las novelas románticas por esquemas que pasaron de moda hace más de 30 años. En estos “destrozadores de corpiños” los héroes capturaban heroínas en contra de su voluntad. Las mujeres sucumbían a los héroes en disfrazadas escenas de violación. Pero así como el papel de la mujer en la sociedad ha cambiado en los últimos 30 años, también han cambiado las novelas románticas. Esos tipos de romances pasaron de moda. Aunque ese esquema a veces resurge de nuevo  (el ejemplo más conocido, 50 SOMBRAS DE GREY), pero la mayoría de los romances actuales destacan a mujeres fuertes e inteligentes Y personajes románticos inteligentes atraen a lectoras románticas inteligentes.

En una época donde mantenerse “conectado” significa seguir a alguien en Twitter o comunicarse a través de mensajes de texto, estas historias de profunda intimidad física y emocional ofrecen un refugio a la realidad.  “Gran parte de la emoción de una novela romántica es el cuidado y la devoción que el héroe prodiga a su amada”, afirma el terapeuta sexual Stephen Snyder de Nueva York.

En lugar de ignorar la existencia del amor en nuestras vidas, estos romances celebran cómo el mejor amor nos ayuda a crecer. Las  novelas románticas modernas (en su mayor parte) insisten en que el amor entre dos personas sea de mutuo beneficio.

El autor Sylvain Reynard cree que la expansión de sus fans es porque refleja un panorama esperanzador y más optimista. “El hecho de que los lectores todavía leen historias de amor muestra que el mundo es mucho menos cínico de lo que uno podría pensar”, dijo Reynard.

Otros creen que las novelas románticas ofrecen a las mujeres lo que no pueden conseguir en el mundo real. El terapeuta de parejas Niloo Darashti  opina que la negligencia emocional masculina es un problema crónico en las relaciones y contribuye a la atracción por el género romántico. En el mundo real, las mujeres a menudo tienen dificultades en el tipo de apoyo emocional que ofrecen los héroes de la novela romántica.

Sin embargo una lectora de romance desmiente esa opinión: “el estereotipo de que estamos desesperadamente solas e insatisfechas es completamente falso. Nos gusta leer novelas, simplemente porque los libros pueden ser sorprendentes”.

Las novelas románticas cuentan con personajes arquetípicos, argumentos artificiales y finales predecibles. Pero, espere… las librerías están llenas de novelas de ciencia ficción, novelas de fantasía, y novelas de misterio que clasifican en cada una de esas características. Sin embargo, esos géneros de ficción, no son definidos como ingenuos o  populares. Son catalogados como lecturas  inteligentes. Entonces, ¿qué pasa?

¡Oh sí! Es el sexo.

A pesar de que estamos en pleno siglo XXI el sexo todavía sigue siendo un tabú. Nuestra sociedad se siente amenazada por mujeres que tengan relaciones sexuales plenas.

Las novelas románticas presentan escenas de sexo como una actividad saludable compartida por dos adultos que consienten. Heroínas que están satisfechas sexualmente durante cada encuentro, lo que brinda un espacio seguro para explorar sus fantasías y averiguar lo que les excita. Nada tonto al respecto.

María Bustillos, crítica y escritora que vive en Los Angeles, escribió en un ensayo en el 2012:  “Las novelas románticas son documentos feministas. Están escritas casi exclusivamente por mujeres y para las mujeres”.

Puedes diferir de esa opinión, pero no se puede ocultar el hecho que romance es el género que más vende. ¿Cuál será su misterio?

(Información facilitada por Anne Browning Walker, María Bustillos,  Alisa Rosenberg y la académica Elaine Wethington).

UNA CODA

El libro más popular del prolifero periodista y escritor (más de 25 libros publicados) Carlos Alberto Montaner es LA MUJER DEL CORONEL, una novela erótica y también la mejor crítica que se haya escrito acerca de la intromisión de un régimen totalitario en nuestras vidas personales.

LA CHICA DE LAS FOTOS, una novela romántica contemporánea de Mayte Esteban, es una brillante crítica a la prensa rosa, a mantener las apariencias y al cotilleo de los pueblos pequeños.