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Amazon selecciona mensualmente libros Kindle as los que presume cierto potencial de ventas con una promoción del 50%.  Hasta el 31 de diciembre están incluidos en esa selección dos libros de Eriginal Books: EL PACIENTE DE EL PARDO  del escritor español José Luis Palma y UN PIE EN LO ALTO Y OTRAS ENCERRONAS del narrador cubano Sindo Pacheco.

EL PACIENTE DE EL PARDO. LA IMPREVISIBLE Y LARGA AGONÍA DEL GENERAL FRANCO

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El que fue el miembro más joven del equipo médico que atendió en su larga agonía al General Francisco Franco, narra minuciosamente en “El Paciente de El Pardo” los hechos acontecidos en aquellos atribulados días que mediaron entre el 15 de octubre y el 20 de noviembre de 1975. Se trata pues, de una novela –testimonio de un gran valor literario e histórico.
Dice el autor en uno de los pasajes del libro: “Con el transcurso de los años llegué a convencerme de que Franco murió a consecuencia de sus propios médicos. Creo que le agobiábamos demasiado, que le dábamos demasiadas órdenes y eso, que para cualquier persona es duro, para un dictador resulta decididamente insoportable”.

RESEÑAS

José Luis Palma era un cardiólogo de treinta y un años y, precisamente debido a esa relativa juventud, su fascinante libro “El Paciente de El Pardo” aporta una visión más fresca, respetuosa con todos los protagonistas de su relato, pero sin la carga de la reverencia a Franco que impregna las páginas de otros. Su libro es también notable por la calidad literaria, la claridad y el realismo con que está escrito.

Paul Preston
Historiador, Hispanista y autor de “Franco: A biography”, Reino Unido


¡Qué atrocidad! Con grave acento de verdad, el doctor Palma cuenta minuciosamente todo lo que ocurrió desde el Consejo de Ministros de octubre hasta que el dictador pronunció sus últimas palabras, así como la agonía espeluznante de los días finales. Se trata de un libro sobrecogedor, muy bien escrito, con una literatura transparente y eficaz.

Luis María Ansón
Periodista y miembro de la Real Academia de España, España


José Luis Palma ha escrito un libro con doble dimensión y doble valor: por un lado un relato apasionante, lleno de tensión dramática, muy bien escrito, con calidad literaria; y por otro, un testimonio de altísimo valor histórico que pasará a ocupar un lugar preferente entre los documentos que contribuyen a iluminar aquel pedazo crucial de la vida de España.

Victoria Prego
Periodista, España


José Luis Palma nos entrega una lectura fascinante, en especial para quienes hayan vivido bajo el yugo narcisista y autocrático de los caudillos. Debería hacerse un estudio comparado del comportamiento de los círculos de poder en las sociedades cerradas cuando sus “líderes máximos” enferman. Lo mismo puede decirse de la conducta de esos dictadores al enfrentar una grave convalecencia . Desde Stalin y Mao hasta Fidel y Chávez —pasando por el “paciente de El Pardo” —-, todos exhiben un comportamiento similar frente a sus padecimientos y galenos. Un excelente libro, muy bien escrito, sobrecogedor y transparente.

Juan Antonio Blanco
Historiador y politólogo, Cuba


Como peruana que ha transcurrido la mayor parte de su vida en Venezuela, y como la mayoría de los habitantes fuera de España, es la primera vez que tengo acceso a un tema tan interesante que se refiera a Francisco Franco. No sé si tomé este libro porque me interesó la temática o porque deseaba conocer la narrativa de José Luis Palma, lo cierto es que una vez que lo empecé fue difícil dejarlo.
Nos hace reflexionar acerca del papel del médico. ¿Es justo preservar la vida de un hombre a toda costa?… plantea un dilema ético y moral que rodea la obra, la envuelve en un manto que traspasa sus páginas y llega directamente al lector.

Blanca Miosi
Novelista Best Sellers Amazon, Perú

UN PIE EN LO ALTO Y OTRAS ENCERRONAS

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Premio de la Crítica Literaria 2014, Cuba

 UN PIE EN LO ALTO Y OTRAS ENCERRONAS es una colección de cuentos donde el absurdo, atravesado de humor, roza los límites de la provocación. Sus historias exploran esa otra cara de la realidad que permanece siempre muy por debajo de la superficie, donde sus personajes se contentan haciendo como que todo va bien. Al eco mordaz de estos relatos no escapan los seres solitarios, retratados con maestría puntillista, ni las impuestas convenciones sociales en que son atenazados.

RESUMEN DEL LIBRO POR EL ESCRITOR FÉLIX LUIS VIERA

“El muro”, de solo 3 páginas, es un cuento excelente, de los mejores del libro. “El viejo del sombrero”, quien decide sentarse en un amparo, “resignado”, cuando comienza a llover, —”En otra época se habría ido bajo el agua”— nos introduce en un mundo que, más que en lo onírico, cae en el terreno de la ensoñación. Desde su asiento, el viejo escucha la conversación de dos amantes, del otro lado de un muro que, al final, no sabemos si es real o ficticio; pero esas voces, esa historia que escucha el viejo, y el lector, nos dejarán meditando durante mucho rato sobre ciertas enjundias de la vida.

“Habana”, (18 páginas). Sigfredo, un hombre de provincia, es enviado a La Habana para tomar un curso de “Protección e Higiene del Trabajo”, de acuerdo con el cargo que ocupa allá, en su empresa. Todo el quid del cuento se despliega acerca de un león, un león que existe, o que Sigfredo está seguro de que existe, escapado del zoológico. En este relato, SP demuestra su magistral capacidad para el diálogo ágil, limpio, sin apoyaturas tantas veces. Y de su notable imaginación. Como a Sigfredo, de 39 años de edad, no le gusta el trabajo que lleva a cabo, rechaza finalmente el curso al que debe asistir y toma una decisión descabellada, pero a la vez lógica, luego de que conozcamos su temperamento, sus pesares. Su recorrido por La Habana se convierte en interesantes peripecias en las cuales, naturalmente, no podría faltar la mujer, la habanera Lucía vs el guajiro Sigfredo. Lucía se las da hasta de vidente, mientras Sigfredo continúa aterrado debido a ese león que, según él, anda suelto por las calles y lo tiene justamente a él, a Sigfredo, como uno de sus objetivos fundamentales. A partir del encuentro entre Lucía y Sigfredo, este relato da un giro que le permite al autor lucirse con esa destreza que lo caracteriza para insuflar intensidad a una narración.

“Sobre el oso” (2 páginas) cae en el terreno de la especulación. Buen cuento. “El oso, cuya cadena atada al centro le permitía circular en el tiempo como el secundario de un reloj, me obligaba a convivir rozando la mampostería, único modo de evitar sus ásperos zarpazos”. La lucha silente, al parecer eterna entre un oso y el protagonista; la expectación en sí misma.

“Pas de deux” (10 páginas), la anécdota no resulta novedosa: Bernabé decide encerrarse en una habitación, justamente en el baño de su casa campesina, para escribir una novela o algo así. Su mujer, Felicia, costurera, en la medida en que su esposo persiste en la idea, a tal punto que no recibe a nadie allí en su encierro, si bien toquen repetidamente a la puerta o lo voceen, comienza a preocuparse, mientras él, repleto de dudas, interrogantes, se quema los sesos tratando de siquiera iniciar su narración, aunque ya sabe, al menos, el nombre de su personaje principal: “Ignacio”. Ya verá el lector la inusual vinculación que llega a desarrollarse entre “Ignacio” y Bernabé, algo que sin duda salva al relato. Asimismo, en este texto, para el lector no informado, debemos aclarar que “placita”, aporte de la era castrista, es un sitio de venta de productos agrícolas. “Habían venido tomates a la placita, de ensalada”, le anuncia Felicia a Bernabé en algún momento tratando de sacarlo de su ensimismamiento creador. SP aprovecha este relato para entregarnos ciertos elementos del arte del corte y costura: Felicia “quería terminar un vestido pendiente. Le faltaba el falso y las candelillas, además de los ojales, pero apenas fijó la vista, empezó a dolerle la cabeza…”, preocupada claro por la obsesión que atribula a su marido.

“El cuerpo de Apolinar Macías” consta de 13 páginas y narra la historia de un hombre, Apolinar, que a los 53 años de edad, consigue separar su cuerpo de su alma. Ambos, entonces, van por derroteros distintos y las andanzas del “par” componen una narración llena de puntos de tensión, de deslumbramientos, de invitación a la reflexión, que no podemos abandonar hasta el final. La renuncia de Apolinar a su alma, o quizás viceversa, se produce cuando tiene un rapto de ira con su jefe. Llevaba dieciocho años de trabajo, de buen trabajo, en la misma oficina y no estuvo dispuesto a soportar a un tipo que se dirigía a él “en ese tono de arrogante superioridad”. Podríamos afirmar que en este relato, SP, como en otros antes citados, halla su verdadera cuerda; o sea, se encuentra en su verdadero registro narrativo, en esa voz y mundo que le resultan más gananciosos a la hora de crear.

“El cuento del hueco” (11 páginas). Como en el anterior, SP se desenvuelve en su verdadero registro, pez en su agua. La imaginación, lo real, pero excepcional. Berto, un tendero (bodeguero, dicen en Cuba) casi toda su vida, mientras, como suele hacer en las noches, descansa meciéndose en su sillón y mirando hacia la calle, advierte que un borracho, luego de zigzaguear ostensiblemente, cae en un tragante de alcantarilla que desde hace tiempo no tiene la tapa correspondiente. Damos el dato de que el laborioso y cumplidor Beto siente rechazo hacia los borrachos, de modo que no hace mucho o nada para auxiliar al hombre ebrio cuando cae en el hueco. Sin embargo, a partir de ese momento se desencadena en su interior un conflicto que lo llevará al límite. El final de este relato es impactante, y extraordinario. Como otras del volumen, esta narración tiene como escenario un pequeño pueblo de Cuba.

“El iniciado” (5 páginas). Se desarrolla, de manera evidente, en el período castrista, donde casi todo cae en la clasificación de delito, donde se lleva a cabo el contrabando de lo más inverosímil. Un joven, por cierto con labio leporino, un maletín en vagón del tren en el que viaja el joven, la Policía. Como lo dice el título, el joven es novato en la “profesión” de contrabandear; pero suficientemente temerario para llevar a cabo, lo anticipo, una fuga que no por lo espectacular deja de ser verosímil. Aquí, como en otros relatos antes señalados, SP logra sus mejores momentos narrativos.

“Segunda muerte de Fabricio” (7 páginas). El elemento principal de que se vale SP en este relato es la ya mencionada capacidad para la imaginación, aplicada al ciento por ciento, en este caso, a la especulación. “El 15 de septiembre de 1980, tras 75 años de marcha infatigable, el corazón de Fabricio Campoamores se aburrió de latir y batallar para no llegar a ningún sitio”. Así comienza el cuento y ya desde entonces contamos con el enunciado fundamental del mismo. Ya “al otro lado”, Fabricio, que en vida estuvo “durante cuarenta años al frente de la fábrica de gofio ´Nuevo Amanecer´”, se encuentra consigo mismo por medio de una hermosa joven que le va indicando cuáles son sus posibilidades en lo adelante. Por medio de la retrospección, vamos a saber cuáles fueron los detalles más íntimos del vivir del “buen Fabricio”, quien, entonces lo vamos a saber, fue en realidad un canalla. Si bien el esquema de este relato no es novedoso, lo salva lo que referíamos al inicio.

“Legalidad Post Mortem”, (9 páginas), en un tenor parecido al anterior, sucede en la era castrista. Ramón Díaz, alias “Barrita”, es enjuiciado y se ve venir para él una condena considerable. El delito consiste en que “Barrita” está vivo, y muy vital, ya, digamos a mediados de mes. Y todo el mundo sabe que lo recibido mensualmente por un cubano mediante la libreta de racionamiento, solo alcanza para unos cuantos días. A partir de la acusación contra “Barrita”, se crearán una serie de interrogantes, sinsentidos, malentendidos, que nos llevarán a lo largo de una historia absurda pero a la vez muy vinculada con aquella realidad.

“Parábola del buen ser” (11 páginas). Una sátira a lo que ocurre en Paraísa, un pueblo de provincia, que recibe, para ser inspeccionada integralmente, a la Comisión Central de Todos los Asuntos, cuyo Presidente de inmediato cae en sospecha porque allí los perros ni ladran. Ocurre, según uno de los personajes más atrevidos del lugar, “que el pueblo se estaba muriendo de hambre”. A lo cual le replica uno de los dirigentes visitantes que son “infundios, una campaña del enemigo para desacreditar la confianza en el liderazgo del país”. En este cuento se desmenuzan hasta la saciedad varios de los porqués y los por cuántos de las razones de la inopia de Paraísa.

“Monólogo sobre la marcha” (5 páginas), una crítica al fanatismo, una marcha agotadora que obliga a sus participantes a ir más y más allá, mientras no deben de dejar de entonar un himno precisamente glorioso, para alcanzar la Gloria. Narrado en primera persona, el cuento expone suma intensidad, el interés no decae; amén de un notable filosofar. Este texto, como otros, debió hacerse fuerte en otro libro.

“Un pie en lo alto” (9 páginas). Remite a la Internet, la modernidad. Mercedes, la esposa de Sebastián, lo encuentra una noche durmiendo “bocabajo con la pierna derecha doblada hacia arriba”. Aquí empieza el conflicto: a Sebastián, desde entonces ni puede ni le interesa mucho dormir de otra manera. Un caso raro en que intervienen otros familiares a ver si la situación se puede componer. El desasosiego de Mercedes es tanto que llega a expresarle a la hija acerca del extraño dormir de su esposo: “No es manía, es capricho. No me sentía así desde que Fidel me robó el taller de costura”. Y resulta que se originará cierto contagio de esta manera de dormir hacia otros familiares. ¿Se podrá encontrar en Internet alguna solución?

“Paraíso”, 28 páginas. ¿Una noveleta? ¿Una pichona de novela? Algo de las dos cosas no sólo por su extensión, sino por el tiempo fabular que abarca y por la profusión de personajes primarios y secundarios. Se desarrolla en un pequeño pueblo de provincia en la era precastrista. Uno de los personajes más destacados es el comilón sargento Antía, muy bien diseñado, como también el barbero Serafín, propenso al llanto nocturnal, irremediable e injustificadamente casi siempre, y su esposa Edelvina. Pero el núcleo del cuento descansa sobre el mudo Montañé, propietario de un carretón en el que recoge a los borrachos del pueblo y los lleva hacia el otro lado del cementerio, para que no den esa imagen negativa del lugar, tirados en las calles. Pero no es exactamente así: el mudo, que consta “con una desmesurada criatura” en la entrepierna, cumple otro propósito con esos tipos ebrios que recoge aquí y allá, lo cual se va sabiendo poco a poco, y las personas decentes del pueblo comienzan a quejarse con el sargento y las demás autoridades de Paraíso. Mas, paradójicamente, la afición y las dotes del mudo Montañé se corren prácticamente por todo el país y resulta la razón de que el pueblo florezca económicamente: desde unas y otras ciudades comienzan a llegar homosexuales para que el buen mudo les haga el trabajo. A partir de entonces surgen en el pueblo, más que antes, la codicia, el contrapunteo entre la moral y el bienestar de cualquier forma conseguido, y la traición. Y de este modo la historia nos irá desentrañando lo más bajo de la condición humana, donde no podrían faltar la envidia y el odio mortal.

“Aviso a los niños dela guagua”, un cuento breve, 4 páginas, cierra el volumen. Se trata de un escolar desobediente que acude a la imaginación para evadirse del medio, que según él, le resulta adverso. Debemos suponer que ocurre antes de la era castrista en un escenario indeterminado de la isla de Cuba. Con algo de parábola, el texto tiene como núcleo fundamental la obediencia y la lealtad.


EL PACIENTE DE EL PARDO a $1.29 USD hasta el 31 de diciembre.
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