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Las reseñas de Amazon influyen en la compra de un libro. No es el primer factor que un lector considera a la hora de seleccionar un libro, pero definitivamente tiene cierto peso, sobre todo porque el posible lector se fija en el promedio de las estrellas y si tiene menos de 4 estrellas le asaltan las dudas.

Siempre hay lectores a los que un libro parecerá  malo, mientras que otro lector considerará ese mismo libro la octava maravilla, así que un autor tiene que estar preparado para saber que su libro no va a gustar a todo el mundo. (Ver La curva mágica de las reseñas de Amazon).

No obstante, algunos autores sospechan que muchas de esas reseñas  provienen de otros escritores.  Puede parecer paranoia pero lo cierto es que en más de una ocasión se ha seguido la pista del origen de algunas reseñas insultantes y  ¡voilà! ha sido otro autor. Hace algún tiempo el poeta Frank Spoiler y yo descubrimos a un autor que dejaba malas reseñas a todos los libros de Blanca Miosi.

Más recientemente  publiqué en este blog una investigación que condujo a la identidad de Booklover, un usuario de Amazon que se dedicaba a escribir reseñas de una estrella a todo libro que se acercara al número 1 en los Top 100 de Amazon.

El fin de la historia de Booklover

Booklover me ha escrito hoy una carta, de cuya sinceridad no me queda duda. En ella asume la responsabilidad de sus acciones pasadas, lamenta sinceramente el daño ocasionado a otros y pide perdón. Ha desautorizado la carta anterior que un amigo suyo me escribiera y se ha ofrecido para pedir excusas públicas a todos. Booklover ha  merecido mi perdón. Y como fui yo quien investigue este incidente quiero pedir a todos que también lo perdonen y nos reconciliemos. He tomado la iniciativa de borrar esta historia. Les ruego que hagan otro tanto si la han reproducido.  Sobre todo que la borremos de nuestros corazones. Hoy ha triunfado la sensibilidad humana y debemos celebrarlo.

Booklover ha recibido un duro escarmiento. Su mala acción impidió que  ocupara un puesto de trabajo importante. Se había estado preparando por meses, había pasado todas las pruebas y en la recta final durante la entrevista le mostraron un artículo de este blog  (La verdadera identidad del Booklover) y le dijeron que no podían confiar en una persona así.

Errar es humano. La capacidad de rectificar y de perdonar son virtudes  que reflejan lo mejor de nuestra humanidad. Pedir perdón, arrepentirse sinceramente del daño causado a otros requiere valor. Sin arrepentimiento no puede haber perdón ni reconciliación. Pero cuando alguien da el paso el frente, reconoce la autoría de una mala acción y expresa su sincero arrepentimiento estamos llamados a tener igual valor para pasar por alto el agravio. Quien comete un error, por grave que haya sido, no es mala persona. Lo es quien no lo reconoce y reincide.

Creo que todos podemos aprender algo de lo sucedido. No debemos hacer a otros lo que no nos gusta que nos hagan a nosotros. Y cuando hemos obrado mal debemos tener el valor de reconocerlo y pedir perdón. Booklover lo hizo. Merece mi respeto hoy por ello.

Si alguien tiene interés en constatar su arrepentimiento puedo compartir por correo electrónico de forma bilateral la emotiva y sincera carta que me hizo llegar hoy donde se ofrece a hacer públicos sus sentimientos. Les pido a todos que no lo exijamos.  Les ruego acepten sus excusas de manera privada, a través de mi, y no prolonguemos mas su sufrimiento con nuevas menciones de esta historia en Internet.

Espero que la experiencia sirva para aquellos colegas escritores que se esconden bajo el anonimato: tarde o temprano todo en Internet se sabe.  No pase por la vergüenza que ha sufrido el Booklover.